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103. A continuación, las mujeres fueron desnudadas y revisadas, en algunos casos frente a
otros detenidos. Yolanda Muñoz Diosdada agregó que “entra[ron] a un cuarto donde ya había
personas desnudas, hombres y mujeres” donde le dijeron que se quitara todo. Explicó que se
quedó “desnuda enfrente de todo mundo, hombres, mujeres. Ya rápido te revisaban”, y destacó
“la impresión de vernos ahí todos revueltos, varios bien sangrados, con heridas de varios
centímetros, la cara toda llena de sangre, la ropa”. Georgina Edith Rosales Gutiérrez refirió que
fue obligada a desnudarse frente a cuatro médicos. Suhelen Gabriela Cuevas Jaramillo narró
que le indicaron que se desnudara, la revisaron, le dijeron que no tenía nada y la llevaron al
comedor. Bárbara Italia Méndez Moreno recordó que la llevaron a un cuarto en el que la
desnudaron, y luego fue pasada al comedor del penal, donde estuvo esperando mucho tiempo
al médico legista.
104. En cuanto a la atención médica, Ana María Velasco Rodríguez relató que le indicó al médico
legista lo sucedido, pero este le dijo que no podía hacer nada ya que eso lo debía denunciar
ante el Ministerio Público, además de que no le efectuó revisión ginecológica. Angélica Patricia
Torres Linares se percató de que el médico legista que la revisó no anotó todas las lesiones que
tenía, y que no recibió atención ginecológica. María Cristina Sánchez Hernández indicó que fue
atendida por un médico que le suturó una lesión en el cráneo sin usar anestesia y le dio una
pastilla para el dolor. Norma Aidé Jiménez Osorio señaló que pasaron casi ocho horas sin que
pudiera ir al baño, generándole ardor muy fuerte, hasta que a las 11 pm la llevaron a la clínica
del penal donde una doctora la atendió y le dijo que requería atención en el brazo pero que no
tenía vendajes, ni forma de tomar radiografías o enyesarla. Además, le dijo que tenía una
irritación vaginal pero que no había ginecólogos. Indicó que un doctor le indicó de manera
burlona “pues si quieres yo te reviso, pero yo no soy ginecólogo”. Agregó que el médico legista
le indicó que no podía dejar constancia de que fue violada, pues no había ginecólogo que lo
certificara. Claudia Hernández Martínez señaló que fue llevada de madrugada a la enfermería,
donde recibió burlas e insultos por uno de los médicos, quien le dijo: “yo ni creo que las hayan
tocado, ¡pinches viejas revoltosas!, ¡mugrosas!”. Agregó que el médico no la revisó clínicamente
y se negó a darle atención ginecológica. Después fue llevada a una médica legista, quien
tampoco le dio atención de ningún tipo pese a sus quejas de sensación de ardor y prurito en la
vagina. Mariana Selvas Gómez indicó que al ser llevada a revisión médica pidió atención
ginecológica porque tenía comezón en los genitales y se sentía irritada por los frotamientos que
le habían hecho, pero el médico le dijo que sólo contaban con médicos generales y únicamente
le recetó analgésicos. Georgina Edith Rosales Gutiérrez recordó que, tras la revisión médica, le
dijeron que requería que se le tomara una placa por los golpes en la cabeza, pero nunca se la
tomaron. Suhelen Gabriela Cuevas Jaramillo relató que, a pesar de llegar con moretones en
todo el cuerpo, el médico le dijo que no tenía nada. Bárbara Italia Méndez Moreno expresó que
enfrentarse a la “violencia de los médicos fue realmente demoledor”, ya que les indicó que
requería atención médica a raíz de las agresiones sexuales, y los médicos se negaron a atenderla
o revisarla. Señaló que le suturaron la cabeza sin limpiarla ni anestesiarla, lo que le causó “un
dolor realmente profundo”, y que los médicos se burlaron de ella.
105. Asimismo, varias de las mujeres se negaron a a declarar al ser llevadas frente al Ministerio
Público. Ana María Velasco Rodríguez remarcó que no le informaron por qué estaba detenida y
estuvo incomunicada, sin poder llamar a su familia o a un abogado. María Cristina Sánchez
Hernández explicó que, cuando pasó ante el agente del Ministerio Público, no fue asistida por
un defensor de oficio por lo cual se reservó el derecho de declarar. De manera similar, Norma
Aidé Jiménez Osorio explicó que nadie le informó porqué estaba en ese lugar y que al señalar
que no podía declarar porque no se encontraba su abogado, le respondieron que estaba presente
un abogado de oficio que tomaría su caso y que debía declarar, sin que se le precisara que tenía
derecho a guardar silencio. Ella indicó que tenía ese derecho y que no declararía hasta contar
con la presencia de su abogado de confianza. Claudia Hernández Martínez indicó que cuando la
pasaron al Ministerio Público para tomarle la declaración, ella se negó hasta contar con abogado,
a lo que le respondieron que para ello tenía que firmar un documento que decía que estaba
enterada de los cargos por los que había sido detenida. Se negó a firmar, diciendo que no era
cierto que supiera los cargos, a lo que le respondieron que si no firmaba no le iban a dar derecho