profesional que atienda a la niña, niño o adolescente. Es trascendental que durante el proceso de
justicia y los servicios de apoyo se tomen en cuenta, sin discriminación alguna, la edad, el nivel de
madurez y de comprensión, el género, la orientación sexual, el nivel socioeconómico, las aptitudes y
capacidades del niño, niña o adolescente, así como cualquier otro factor o necesidad especial en la
que se encuentren191.
106. Conforme la Corte ha establecido, los Estados deben garantizar que (i) el proceso se desarrolle
en un entorno que no sea intimidatorio, hostil, insensible o inadecuado a la edad de la niña, niño o
adolescente; (ii) el personal encargado de recibir el relato, incluyendo autoridades fiscales, judiciales,
administrativas, personal de salud, entre otras, esté debidamente capacitado en la materia, de modo
que la niña, niño o adolescente se sienta respetado y seguro al momento de relatar lo que le sucedió
y expresar su opinión y en un entorno físico, psíquico y emocional adecuado, que permita que relate
los hechos ocurridos o sus vivencias de la manera que elija, sin la utilización de un lenguaje ofensivo,
discriminatorio o estigmatizante por parte del personal192; (iii) las niñas, niños y adolescentes sean
tratados a lo largo del proceso penal con tacto y sensibilidad, explicándoles la razón y utilidad de las
diligencias a llevarse a cabo o la naturaleza de los peritajes a los cuales se le someterá, siempre con
base en su edad, grado de madurez y desarrollo, y conforme a su derecho a la información; (iv) las
niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia sexual tengan respectada su intimidad y la
confidencialidad de la información, de ser el caso, evitando en todo momento la participación de
estos en una cantidad excesiva de intervenciones o su exposición al público, adoptando las medidas
que sean necesarias para evitar su sufrimiento durante el proceso y causarle ulteriores daños 193; (v)
la entrevista con la niña, niño o adolescente víctima de la violencia sexual, la cual debe ser
videograbada194, se lleve a cabo por un psicólogo especializado o un profesional de disciplinas afines
debidamente capacitado en la toma de este tipo de declaraciones, no pudiendo ser interrogada en
forma directa por el tribunal o las partes; (vi) las salas de entrevistas otorguen un entorno seguro y
no intimidatorio, hostil, insensible o inadecuado, que les brinde privacidad y confianza a las víctimas,
y (vii) que las niñas, niños y adolescentes no sean interrogados en más ocasiones que las
estrictamente necesarias, atendiendo a su interés superior, para evitar la revictimización o un
impacto traumático195.
107. En cuanto al examen físico, el Tribunal ya se ha pronunciado en el sentido de que las
autoridades deberán evitar en la medida de lo posible que las víctimas de violencia sexual sean
sometidas a más de una evaluación física, ya que podría ser revictimizante. El examen médico en
estos casos debe ser realizado por un profesional con amplio conocimiento y experiencia en casos de
violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes, quien buscará minimizar y evitar causarles un
trauma adicional o revictimizarlos. Es recomendable que la víctima, o de corresponder, su
representante legal, pueda elegir el sexo del profesional y que el examen esté a cargo de un/a
profesional de salud especialista en ginecología infanto-juvenil, con formación específica para realizar
los exámenes médicos forenses en casos de violencia sexual. Asimismo, el examen médico deberá
llevarse a cabo luego del consentimiento informado de la víctima o de su representante legal, según
su grado de madurez, tomando en cuenta el derecho de la niña, niño o adolescente a ser oído, en
un lugar adecuado, y se respetará su derecho a la intimidad y privacidad, permitiendo la presencia
191
192
166.
193
Cfr. Caso V.R.P., V.P.C. y otros Vs. Nicaragua, supra, párr. 165.
Cfr. Caso Rosendo Cantú y otra Vs. México, supra, párr. 201, y Caso V.R.P., V.P.C. y otros Vs. Nicaragua, supra, párr.
Cfr. Caso V.R.P., V.P.C. y otros Vs. Nicaragua, supra, párrs. 166, 167 y 168.
Como resaltó la Corte en la Sentencia del caso V.R.P., V.P.C. y otros Vs. Nicaragua, varios países han adoptado, como
una buena práctica, el uso de dispositivos especiales como la cámara de Gesell o circuitos cerrados de televisión (CCTV) que
habilitan a las autoridades y las partes a seguir el desarrollo de la declaración de la niña, niño o adolescente desde el exterior,
a fin de minimizar cualquier efecto revictimizante. En efecto, desde 2003, distintos países como Argentina, Bolivia, Brasil,
Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Paraguay, Perú, República
Dominicana y Uruguay han incorporado en sus procedimientos la utilización de la cámara de Gesell o del circuito cerrado de
televisión (CCTV).
194
195
Cfr. Caso Rosendo Cantú Vs. México, supra, párr. 201, y Caso V.R.P., V.P.C. y otros Vs. Nicaragua, supra, párr. 168.
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