dignidad misma del ser humano, en las características propias de los niños y las niñas, y en la
necesidad de propiciar el desarrollo de éstos 146. En ese sentido, el artículo 3 de la Convención
sobre los Derechos del Niño dispone que en “todas las medidas concernientes a los niños que
tomen las instituciones públicas o privadas de bienestar social, los tribunales, las autoridades
administrativas o los órganos legislativos, una consideración primordial a que se atenderá será
el interés superior del niño”.
106. Por su parte, el Comité de los Derechos del Niño ha señalado, en su observación número
14, que el concepto del interés superior del niño “es garantizar el disfrute pleno y efectivo de
todos los derechos reconocidos por la Convención [de los Derechos del Niño]”147. En ese sentido,
ha establecido que el interés superior del niño es un concepto triple: a) un derecho sustantivo,
en el sentido que el niño y la niña tienen el derecho a que su interés superior sea una
consideración primordial que se debe poner en práctica cuando se adopte una decisión que
afecte a un niño o niña; b) un principio jurídico interpretativo fundamental, de forma que las
normas se interpreten de forma que satisfaga el interés superior del niño o niña; y c) una norma
de procedimiento, que requiere que siempre que se adopte una decisión que afecte a niños y
niñas se tome en cuenta las repercusiones que puede tener en ellos148.
107. Asimismo, el Tribunal advierte que el mismo Comité ha considerado que los Estados
deben situar el interés superior del niño en el centro de todas las decisiones que afecten a su
salud y desarrollo, incluidas aquellas que involucren actos que intervengan con la salud de los
niños y niñas149. En ese sentido, el Comité ha señalado que que los Estados deben revisar el
entorno normativo y enmendar las leyes y políticas públicas para garantizar el derecho a la
salud150. Respecto a los agentes no estatales, ha indicado que el Estado “es responsable de la
realización del derecho del niño a la salud, independientemente de si delega la prestación de
servicios en agentes no estatales”151. Lo anterior conlleva el deber de que los agentes no
estatales reconozcan, respeten y hagan efectivas sus responsabilidades frente a los niños y
niñas152.
108. En ese sentido, la Corte considera que el principio del interés superior constituye un
mandato de priorización de los derechos de las niñas y niños frente a cualquier decisión que
pueda afectarlos (positiva o negativamente), tanto en el ámbito judicial, administrativo y
legislativo. De esta forma, el Estado debe garantizar que las normas y actos estatales no afecte
el derecho de los niños y niñas a gozar el más alto nivel de salud y acceso a tratamiento de
enfermedades, ni que este derecho se vea afectado por actos de terceros.
B.1.5. Estándares específicos respecto del respeto y garantía de los derechos a la
vida, la integridad personal, la salud, la niñez y las personas con discapacidad, en
relación con la obligación de regular y fiscalizar los servicios de salud
146
Cfr. Opinión Consultiva OC-17/02, supra, párr. 56.
Cfr. Comité de los Derechos del Niño. Observación General No. 14. El derecho del niño a que su interés superior
sea una consideración primordial (artículo 3, párrafo 1), 29 de mayo de 2013, párr. 1.
147
148
Cfr. Comité de los Derechos del Niño. Observación General No. 14, supra, párr. 6.
Cfr. Comité de los Derechos del Niño. Observación General No. 15. El derecho del niño al disfrute del más alto
nivel posible de salud, 17 de abril de 2013, párr. 13.
149
150
Cfr. Comité de los Derechos del Niño. Observación General No. 15, supra, párr. 72.
151
Comité de los Derechos del Niño. Observación General No. 15, supra, párr. 75.
152
Cfr. Comité de los Derechos del Niño. Observación General No. 15, supra, párr. 75.
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