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identificación y, si procede, sanción de los responsables de los mismos y de otras graves
violaciones de derechos humanos similares acontecidas en Uruguay”.24 Esta última parte
es clara y se refiere a que no se limita exclusivamente a las víctimas en el caso concreto,
sino en general, se entiende referida a cualquier víctima derivada de la aplicación de la
Ley de Caducidad al haberse declarado dicha ley “sin efectos”, precisamente para que no
vuelva a constituir un obstáculo para la investigación, juzgamiento y, en su caso, sanción
de los responsables por las violaciones graves a los derechos humanos que, como la
desaparición forzada de personas, resulta imprescriptible. Lo anterior se corrobora con
los párrafos 231 y 232 de la propia Sentencia:
231. La falta de investigación de las graves violaciones de derechos humanos
cometidas en este caso, enmarcadas en patrones sistemáticos, revelan un
incumplimiento de las obligaciones internacionales del Estado, establecidas por normas
inderogables25. (Subrayado nuestro).
232.
Dada su manifiesta incompatibilidad con la Convención Americana, las
disposiciones de la Ley de Caducidad que impiden la investigación y sanción de graves
violaciones de derechos humanos carecen de efectos jurídicos y, en consecuencia, no
pueden seguir representando un obstáculo para la investigación de los hechos del
presente caso y la identificación y el castigo de los responsables, ni pueden tener igual
o similar impacto respecto de otros casos de graves violaciones de derechos humanos
consagrados en la Convención Americana que puedan haber ocurrido en el Uruguay26.
(Subrayado nuestro).
20.
Este criterio establecido con precisión y claridad en la Sentencia no es una
novedad en la jurisprudencia interamericana. Así, desde el Caso Barrios Altos de 2001, la
Corte IDH determinó en el fondo del asunto que en el caso peruano las leyes de amnistía
“carec[ían] de efectos jurídicos y no p[odían] seguir representando un obstáculo para la
investigación de los hechos [del] caso ni para la identificación y el castigo de los
responsables, ni p[odían] tener igual o similar impacto respecto de otros casos de
violación de los derechos consagrados en la Convención Americana acontecidos en el
Perú.” 27 Los alcances generales de esta declaratoria quedaron claros en la resolución de
interpretación del mismo caso en donde el Tribunal Interamericano señaló que “dada la
naturaleza de la violación constituida por las leyes de amnistía No. 26479 y No. 26492, lo
resuelto en la sentencia de fondo en el caso Barrios Altos t[enía] efectos generales”.28
(Subrayado nuestro).
21.
En definitiva, a nuestro entender el fallo de la Suprema Corte de Justicia del
Uruguay de 22 de febrero de 2013, si bien parte de la aceptación y obligatoriedad de la
24
Caso Gelman Vs. Uruguay. Fondo y Reparaciones. Sentencia de 24 de febrero de 2011. Serie C
No. 221, párr. 253.
25
“Cfr. Caso Goiburú y otros Vs. Paraguay, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 22 de
septiembre de 2006. Serie C No. 153, párrs. 93 y 128; Caso Ibsen Cárdenas e Ibsen Peña Vs. Bolivia.
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 1 de septiembre de 2010 Serie C No. 217, párrs. 61 y 197; y
Caso Gomes Lund y otros (Guerrilha do Araguaia) Vs. Brasil. Sentencia de 24 de noviembre de 2010.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas, párr. 137”.
26
“Cfr. Caso Barrios Altos. Fondo, supra nota 288, párr. 44; Caso La Cantuta Vs. Perú. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 29 de noviembre de 2006. Serie C No. 162, párr. 175, y Caso Gomes
Lund y otros (Guerrilha do Araguaia), supra nota 16, párr. 174”.
27
28
Caso Barrios Altos Vs. Perú. Fondo. Sentencia de 14 de marzo de 2001. Serie C No. 75, párr. 44.
Caso Barrios Altos Vs. Perú. Interpretación de la Sentencia de Fondo. Sentencia de 3 de
septiembre de 2001. Serie C No. 83, párr. 18.