25
61.
Este “principio de solidaridad” —en los términos empleados por la Asamblea
Parlamentaria del Consejo de Europa— que se ha venido consolidando en la
jurisprudencia del Tribunal de Estrasburgo, fue incluso reconocido por aquel órgano en su
importante resolución 1226 de 28 de septiembre de 2000 sobre la “Ejecución de las
sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos”:97
3. El principio de solidaridad implica que la jurisprudencia de la Corte [Europea de
Derechos Humanos] forma parte de la Convención, extendiendo así la fuerza
legalmente vinculante de la Convención erga omnes (a todas las otras Partes). Esto
significa que los Estados Parte no sólo deben ejecutar las sentencias de la Corte
pronunciadas en casos en que son parte, sino también deben tomar en consideración
las posibles implicaciones que las sentencias pronunciadas en otros casos puedan tener
en sus propios ordenamientos jurídicos y prácticas legales. (Subrayado nuestro).
62.
El “principio de solidaridad”, conjuntamente con la consolidada doctrina
jurisprudencial del Tribunal de Estrasburgo sobre la vinculación a sus propios precedentes
(por ejemplo, véase el Caso Mamatkoulov y Askarov contra Turquía),98 ha ido
progresivamente generando convicción y práctica de los propios Estados sometidos a la
jurisdicción del Tribunal a la hora de considerar obligatoria su jurisprudencia como parte
de las obligaciones convencionales.
63.
Incluso, el propio Tribunal de Estrasburgo se ha referido a la Convención Europea
de Derechos Humanos como un instrument constitutionnel de l'ordre public européen.99
De ahí que se hable —cada vez con mayor frecuencia— en el seno de la Asamblea
Parlamentaria del Consejo de Europa, de la autoridad interpretativa de las sentencias del
Tribunal Europeo de Derechos Humanos;100 incluso como una necesidad apremiante ante
de la Convention, la Cour doit déterminer si les autorités nationales ont dûment pris en compte des
principes découlant des arrêts qu’elle a rendus sur des questions similaires, y compris dans des affaires
concernant d’autres Etats”. También véase la sentencia en el Caso Rantsev contra Chipre y Rusia (párr.
197): “Les arrêts de la Cour servent en effet non seulement à statuer sur les affaires dont elle est saisie,
mais plus généralement à clarifier, sauvegarder et étoffer les normes de la Convention, contribuant ainsi au
respect par les États des engagements pris par eux en leur qualité de Parties contractantes” (§ 197).
97
Nota 38 de la Resolución de supervisión de cumplimiento de la Sentencia en el Caso Gelman Vs.
Uruguay, a que se refiere el presente voto razonado. El texto original puede verse en
http://assembly.coe.int/ASP/Doc/XrefViewPDF.asp?FileID=16834&Language=EN “Execution of judgments
of the European Court of Human Rights”: “[…] (“3. The principle of solidarity implies that the case-law of
the Court forms part of the Convention, thus extending the legally binding force of the Convention erga
omnes (to all the other parties). This means that the states parties not only have to execute the judgments
of the Court pronounced in cases to which they are party, but also have to take into consideration the
possible implications which judgments pronounced in other cases may have for their own legal system and
legal practice”).
98
De febrero de 2005, § 121: “121. Sans que la Cour soit formellement tenue de suivre ses arrêts
antérieurs, il est dans l'intérêt de la sécurité juridique et de la prévisibilité qu'elle ne s'écarte pas sans motif
valable de ses propres précédents (voir, par exemple, mutatis mutandis, Chapman c. Royaume-Uni [GC],
no 27238/95, § 70, CEDH 2001-I, et Christine Goodwin c. Royaume-Uni [GC], no 28957/95, § 74, CEDH
2002-VI). Cependant, il est d'une importance cruciale que la Convention soit interprétée et appliquée d'une
manière qui en rende les garanties concrètes et effectives et non pas théoriques et illusoires. En outre, elle
est un instrument vivant à interpréter à la lumière des conditions actuelles (voir, par exemple, Tyrer c.
Royaume-Uni, arrêt du 25 avril 1978, série A no 26, pp. 15-16, § 31, et Christine Goodwin, précité, § 75)”.
99
Cfr. Caso Loizidou contra Turquía, Grand Chambe, 23 de marzo de 1995, excepciones
preliminares, § 75.
100
Por ejemplo, cfr. Committee on Legal Affairs and Human Rights. Contribution to the Conference
on the Principle of Subsidiarity, Skopje, 1-2 October 2010: “Strengthening Subsidiarity: Integrating the
Strasbourg Court’s Case law into National Law and Judicial Practice”. Puede consultarse en
www.assembly.coe.int/.../2010/20101125_skopje.pdf