22 marzo de 1993 dirigido al Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas57, y con un informe del operativo de 22 de marzo de 1993 del entonces General del Ejército y Ministro de Defensa Nacional dirigido al Presidente del Congreso Nacional58. 75. La controversia entre las partes subsiste respecto de las circunstancias en que ocurrió la resistencia. 39 detenidos que por sus declaraciones preliminares han participado en varios asaltos, asesinatos, violaciones, tráfico y consumo de droga. […] […] La ciudadanía debe estar consciente que un operativo militar lleva consigo el uso de la fuerza, por lo que al oponerse al mismo, puede traer lamentables consecuencias; por lo tanto, en el futuro se pide la colaboración de toda la ciudadanía. Por la forma en la que se llevó a cabo su planificación y la ejecución, se considera que fue un operativo limpio, porque a más de los delincuentes que opusieron resistencia nadie salió herido. Si se han producido desordenes en las casas fue por la imperiosa necesidad de encontrar la droga y armas que […] fue positiva. La ciudadanía debe tener certeza de que las Fuerzas Armadas actuarán en el futuro de igual manera, con el único objeto de combatir aquellos elementos que buscan alterar la paz ciudadana”. Cfr. oficio 002-WF-R-93 de 11 de marzo 1993, informe operativo dirigido al Jefe del Comando Conjunto de las FF.AA. por el Comandante del Comando Aéreo de Combate y Fuerza Aérea de Tarea No. 2 (expediente de anexos a la demanda, anexo 39, folio 594): 57 [l]os nombrados son delincuentes que en su haber tienen un sinnúmero [sic] de asaltos perpetrados principalmente en Guayaquil, además con una Red de Narcotraficantes Extranjeros para la Distribución y venta de Drogas […]. [S]e cumplió estrictamente con lo planificado rasones [sic] estas por las cuales unicamente ubierón [sic] tres muertos los mismos que fueron los únicos que opucierón [sic] resistencia con armas[…]. Se logró desintegrar una Banda de Asaltantes de Bandos y Casas Comerciales que realizaban en diferentes partes de la ciudad y cuyo dinero era distribuido tanto para la subversión como para satisfacer sus vicios”. Cfr. informe del operativo militar de 22 de marzo de 1993 suscrito por el Ministro de Defensa Nacional dirigido al Presidente del Congreso Nacional (expediente de anexos a la demanda, anexo 51, folio 620): 58 “El nivel delictivo que experimenta la ciudad de Guayaquil, no sólo que afecta la independencia del Estado, al obligar a éste a destinar gran parte de sus recursos en la lucha represiva contra este factor adverso, sino que afecta al ordenamiento jurídico e impide el de por sí difícil avance hacia el desarrollo social y económico del País”.) El campo de las previsiones estratégicas en caso de que no se neutralice oportunamente este fenómeno, podría tornarse en un elemento de descomposición social y violencia que afecte a la seguridad interna de la Nación. El concepto de seguridad nacional, como está definido en el Art. 2 de la Ley de la materia, no sólo implica la conservación del orden y disciplina interna, sino que abarca la preservación de importantes y transcendentales valores individuales y colectivos, los cuales tienen que ver con la supervivencia misma de la Nación. Se trata, pues, de una misión trascendental, la que ha encomendado esta norma constitucional a las Fuerzas Armadas […]. [E]s importante que el delito, considerado como un fenómeno constante de todo conglomerado humano, se mantenga dentro de límites razonables. Cuando éste supera el nivel de tolerancia, cuando campea con síntomas de enseñorearse en una ciudad o en un país, afectando a la producción y al comercio, amenzando a la existencia misma de una sociedad, cuando la acción de la Policía Nacional no es suficiente, es legítimo y necesario recurrir a las Fuerzas Armadas, como así lo ha dispuesto el Jefe de Ejecutivo […]. [P]orque el soldado y el policía que enfrentan la emboscada, la trampa, el ametrallamiento aleve, desencadenados por quienes no de detienen ni ante el asesinato de inocentes, se preguntan si ellos no tienen también sus derechos humanos, porque no escuchan una voz de solidaridad o protesta a su favor, por parte de las organizaciones de protección de estos derechos. En cambio, es muy usual que se defiendan los derechos humanos de los terroristas, con actitudes que van mas allá de los laudables actos de humanidad y solidaridad humana que corresponden.

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