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Después de su cese del Congreso de la República recurrió a la vía administrativa,
luego a la vía judicial, incluyendo el Tribunal Constitucional, buscando su restitución
sin resultado alguno, por lo que finalmente acudió a la Comisión Interamericana.
Luego de su despido indicó haber tenido que trabajar “en lo que pudiera”, ya que no
pudo encontrar un trabajo relacionado con su experiencia profesional, lo cual la ha
hecho sentirse “frustrada, dolida [y] con mucha amargura”. No pudo seguir pagando
la educación privada de sus tres hijas y las cambió a escuela estatal. La testigo
expresó sentir frustración como madre por no poder dar a sus hijas más, y por haber
tenido problemas de salud desde la muerte de una de sus hijas.
Acudió a la Corte Interamericana “con la esperanza de alcanzar justicia” y solicitó
que la Corte “determine la sanción para el Estado, que [los] reincorporen [en su
trabajo], que [les] reparen por todos estos años, [que] se [les] indemnice por [su]
proyecto de vida frustrado y se [les] den las remuneraciones que h[an] dejado de
percibir”.
e) Frida Luisa Salas Sobrino, presunta víctima
Después de agotada la vía administrativa recurrió a la vía judicial a fin de buscar su
reposición en el Congreso. Los trabajadores cesados recurrieron a los
parlamentarios, al defensor del pueblo, a los partidos políticos, a los representantes
de la Iglesia Católica, a organizaciones de derechos humanos y a procuradores de la
Nación.
El haber sido cesada como trabajadora del Congreso “le truncó [su] carrera y [su]
deseo de realizarse y progresar profesionalmente”. Como el dinero “no alcanzaba”,
buscó otras fuentes de ingreso, pero “el trabajo en la calle ha sido duro [y] ha
perjudicado [su] salud. […Además, por no tener] seguro médico no [ha] podido
atender[se] apropiadamente y [su] estado [físico] empeora”. El banco le “quitó” su
casa, ya que no pudo seguir pagando las mensualidades. “Pensando que era lo mejor
para [su] hijo”, lo trasladó a vivir con su hermana, y esa separación fue “muy dura”.
El quedarse sin trabajo la “afectó mucho; el cambio de vida fue muy duro [y su]
salud se afectó”.
“Esper[a] justicia de la Corte Interamericana” y le solicitó que “trate de solucionar
[sus] problemas, […] que [les] den [sus] derechos, […y] que no se prolongue más
[su] sufrimiento”.
f) Luisa Chara Pacheco de Rivas, presunta víctima
Después de su cese como trabajadora del Congreso acudió a la vía administrativa
para reclamar su restitución sin resultado, por lo que presentó una demanda en la
vía judicial, llegando luego al Tribunal Constitucional. Como dichas diligencias fueron
infructuosas, acudió ante la Comisión Interamericana.
Al quedarse sin trabajo tuvo que “vender comida a trabajadores ambulantes”.
Posteriormente se trasladó a vivir a Argentina “en busca de mejoras económicas
[para] ayudar a mantener a [sus] hijos”. “No pud[o] cumplir con [sus] objetivos de
seguir pagando los estudios universitarios de [su] hija[, …] quien tuvo que trabajar
para ayudar al hogar”. Se siente frustrada “porque era buena trabajadora, una
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