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convertido de alto riesgo para su vida e integridad a tal grado que Reporteros Sin
Frontera[s] hizo un exhorto a […] Canadá y Estados Unidos para que fueran más
sensibles a las solicitudes de asilo de los periodistas”. Agregaron que “[l]as
amenazas contra periodistas llegaron a tal punto que “[l]os militares amenazan a los
reporteros poniéndolos en la mira de sus rifles”. También mencionaron el caso de un
reportero compañero del señor Alejandro Quintero, esposo de la señora Pérez Torres,
quien habría sido asesinado el 13 de noviembre de 2008 y de tres reporteros que se
habrían refugiado en Estados Unidos y Canadá. Finalmente, señalaron que dos
organizaciones civiles mexicanas (Article 19 y el Centro Nacional de Comunicación
Social) han registrado a Chihuahua como uno de los estados de mayor riesgo para
periodistas.
11.
Que sobre los riesgos de daño a la vida y daños irreparables a la integridad
personal de la señora Pérez Torres y de su familia, las representantes señalaron que
“[d]espués de un reportaje que se publicó en el año 2000, empezaron las primeras
amenazas”. En particular, detallaron los siguientes hechos:
a)
“Una manera constante fue la vigilancia y manifestación de dar
seguimiento a sus acciones y su entorno. Por ejemplo, uno de los agentes
responsables de dar seguimiento a la investigación de mujeres desaparecidas,
la esperó en pleno día, aproximadamente a las 3:00 de la tarde, fuera de las
oficinas del periódico hasta que salió y comenzó a enfocarla y registrarla con
una cámara, sin tratar de esconderse o de evitar que lo viera. Después subió
en un auto compacto rojo sin placas y se fue a toda velocidad”;
b)
“Posterior a cubrir los hechos sobre los homicidios de ocho mujeres en
Campo [A]lgodonero, las amenazas se hicieron más directas. Recibía
mensajes de advertencia a su integridad y su vida, siempre mezclados con
insultos, y en otras ocasiones se identificaban como los asesinos seriales de
mujeres”;
c)
“Las amenazas se intensificaron y comenzó a preocuparse más cuando
su madre recibió varias llamadas telefónicas de personas desconocidas que le
preguntaban información personal sobre su hija […]. Nunca accedieron a
identificarse y sólo le informaban que la llamaban de una revista o de alguna
empresa, que posteriormente, tras investigar, confirmaban que no existía”;
d)
“En ese tiempo también comenzaron persecuciones en el auto. Por
ejemplo, un día tras salir del periódico […] una camioneta comenzó a seguirla
y al cabo de un rato le impidió el paso en el trayecto a su casa, y unos
minutos después arrancó”;
e)
“Posteriormente las amenazas comenzaron a ser también en el trabajo
mismo. [E]l 17 de febrero del 2003 fueron encontrados los restos de otras
tres víctimas […] en […] ‘el Cerro del Cristo Negro’ […]. Al tratar de subir una
loma para ver un poco mejor, uno de los agentes la persiguió y obligó
violentamente a que se retirara, pese a que se encontraba en una zona fuera
del cerco policial”;
f)
“Cuando dejó de trabajar en Periódico Norte, […] “[t]uvo varias ofertas
de trabajo pero todas eran rechazadas, siempre con el argumento de que ella
era responsable de haber ma[n]chado la imagen de la ciudad”;