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memoria76 - varían, - el monumento "El Ojo que LLora" es una de ellas, - pero son todas
emanaciones del espíritu humano, de los lazos de solidaridad entre los vivos y sus muertos,
que los actos de vandalismo no consiguen afectar. Actos de vandalismo como el perpetrado
contra el monumento "El Ojo que LLora" son movidos por un odio ciego, y perpetrados en
vano, pues no alcanzan el objetivo nefasto que persiguen, el de borrar la memoria de las
víctimas. La memoria, y el respeto por los muertos, han sobrevivido, a lo largo de la historia,
al odio, a los vanos intentos de borrarlos.
114. En la historia de la humanidad hay sucesivos ejemplos de este primado del espíritu
sobre la materia, - primado este que parece generar la desesperación en los vándalos, autoconsumidos por su propio odio. A lo largo de la historia se han destruido monumentos,
memoriales, templos y obras de arquitectura, obras de arte y de literatura, archivos y
bibliotecas77. Los que han hecho la guerra no se han contentado en matar los seres humanos
(rotulados como "enemigos"), incluidos ahí los ancianos, las mujeres y los niños indefensos;
han destruido familias enteras, y han, además, buscado destruir la historia de las víctimas, su
historia, su modo de pensar, su identidad cultural, las expresiones concretas de sus
sentimientos, su memoria.
115. Aquí se han equivocado: es imposible imponer el olvido. Los productores de cadáveres
no han logrado aniquilar el espíritu de los victimados, que sobrevive en sus seres queridos que
los recuerdan con nostalgia, y, en definitiva, en todo su medio social. La búsqueda de la
justicia abarca también la preservación de la memoria, el honor a los victimados, a todos los
victimados del terrorismo (perpetrado por grupos clandestinos así como por el propio Estado).
Las manifestaciones de la identidad cultural encuéntranse igualmente al abrigo y amparo del
Derecho, como lo ilustra la normativa pertinente de numerosos tratados contemporáneos de
derechos humanos y de protección de los bienes y expresiones culturales78.
116. Tampoco los más fieles amigos del ser humano, los buenos libros, han escapado de la
voracidad de los guerreros, asesinos y vándalos a lo largo de la historia. Tanto es así que ya se
han producido inclusive versiones de la historia universal de la destrucción de los libros79.
Aunque hayan destruido bibliotecas enteras, y libros de perseguidos que se transformaron en
autores universales (como, entre tantos otros, Dante Alighieri), en distintas épocas históricas,
invocando para esto "razones de Estado", no han logrado destruirlos como lazos de memoria.
En efecto, la memoria de los victimados ha sobrevivido a las más horribles atrocidades, no
76
.
Cf., recientemente, F. Gómez Isa (ed.), El Derecho a la Memoria, Gipuzkoa/España,
Giza Eskubideak Derechos Humanos, 2006, pp. 23-615.
77
.
Cf. R. Bevan, The Destruction of Memory - Architecture at War, London, Reaktion
Books, 2006, pp. 7-212. En 1824-1825, cuando era aún muy joven, Víctor Hugo denunció,
indignado, en dos panfletos (publicados años después, en 1831 y 1834), el vandalismo en la
destrucción de monumentos y obras de arquitectura en Francia; cf. V. Hugo, Pamphlets pour
la sauvegarde du patrimoine (éd. 1834), [Paris/Barcelona], Éd. A. Minotaure, 2006 [reed.],
pp. 13-53.
78
.
Sobre estos últimos, cf. mi Voto Razonado (párrs. 21-24) en la Interpretación de
Sentencia (del 08.02.2006) en el caso de la Comunidad Moiwana versus Suriname. Y cf., al
respecto, A.A. Cançado Trindade, "International Law for Humankind: Towards a New Jus
Gentium - General Course on Public International Law - Part I", 316 Recueil des Cours de
l'Académie de Droit International de la Haye (2005) pp. 379-396.
79
.
Cf., recientemente, F. Báez, História Universal da Destruição dos Livros (Das Tábuas da
Suméria à Guerra do Iraque), Rio de Janeiro, Ediouro, 2006, pp. 17-376.