17 51. En efecto, la Operación Cóndor (formalmente creada en noviembre de 1975, pero con antecedentes en 1973-1974, y que en 1976 alcanzó el más alto grado de represión, y en 1980 entró en decadencia), fue planificada por los "servicios de inteligencia" de los países del Cono Sur50, para ejecutar una política estatal de exterminio, caracterizada por el encubrimiento de las operaciones transfronterizas de "contra-insurgencia" por parte de escuadrones de la muerte (detenciones ilegales o arbitrarias, secuestros, tortura, asesinatos o ejecuciones extra-judiciales, y desapariciones forzadas de personas). Los Estados participantes la dotaron de una estructura paraestatal, - siguiendo una política criminal de Estado, - que posibilitaba a los detentores del poder público ocultar las atrocidades y evitar la aplicación del Derecho Internacional y las garantías de los derechos humanos, con total irresponsabilidad e impunidad51. 52. Los relatos y testimonios de sobrevivientes, - sólo recientemente publicados, - de la atrocidades cometidas en los países de la Operación Cóndor, son escalofriantes: además de los crímenes supracitados, fueron perpetradas las formas más macabras de tortura, fusilamientos colectivos, raptos de bebés y niños y alteración de sus identidades, confinamiento en cárceles clandestinas (y cementerios clandestinos), uso de perros feroces contra detenidos en condiciones infrahumanas, microfracturas causadas por ruedas de vehículos que pasaban sobre las manos y pies de los detenidos52, - formando un cuadro dantesco de suplicios espantosos. La preocupación con el encubrimiento de los crímenes era permanente: "En la guerra de exterminio contra los que no estaban de acuerdo con la dictadura, los militares trataron de ocultar los cadáveres, las pruebas de sus crímenes. Casi dos mil presos políticos fueron tirados vivos al mar, desde aviones de carga. Otros millares fueron enterrados en cementerios clandestinos"53. 53. Los macabros "vuelos de la muerte" eran semanales, llevando de 15 a 20 prisioneros de cada vez, que eran informados de que serían transferidos a "prisiones comunes", y, "creyendo que se librarían del suplicio de las torturas, embarcaban aliviados en los aviones de carga" de la Marina argentina; esto porque un estadísticos no son todavía definitivos, estimándose en más de 30 mil latinoamericanos los asesinados en el marco de la operación Cóndor; ibid., p. 83. Y cf. también, v.g., N.C. Mariano, op. cit. infra n. (52) pp. 1819. . Además, el involucramiento del "servicio de inteligencia" de los Estados Unidos en dicha Operación encuéntrase hoy comprobado, con la desclasificación de parte de los documentos (no todos) de los Estados Unidos sobre Cóndor, en junio de 1999; Cóndor fue un componente de una más amplia estrategia suya de "contra-insurgencia" para impedir movimientos sociales en pro de cambios políticos o económico-sociales en la región; J. Patrice McSherry, Predatory States..., op. cit. infra n. (51), pp. XVIII-XIX, 241, 249-250 y 252-253; y cf. J. Dinges, Operación Cóndor..., op. cit. supra n. (16), p. 22. El FBI estaba perfectamente enterado de todo lo que se pasaba a mediados de la década de setenta en los países del Cono Sur, como señalado en el párrafo 61.8 de la presente Sentencia de la Corte Interamericana. 50 . J. Patrice McSherry, Predatory States - Operation Condor and Covert War in Latin America, Lanham, Rowman & Littlefield Publs., 2005, pp. 4-5, 7-11, 21-23 y 242-243. 51 . N.C. Mariano, Operación Cóndor - Terrorismo de Estado en el Cono Sur, Buenos Aires, Ed. Lohlé Lumen, 1998, pp. 73, 87, 62 y 95. 52 53 . N.C. Mariano, op. cit. supra n. (52), p. 45.

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