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El señor Julio Darío Ramírez Villalba declaró que sus hermanos eran “demócratas afiliados al
Partido Colorado, y que simpatizaban con el […] MOPOCO”. Indicó que su hermano Benjamín
fue detenido cuando se encontraba “visit[ando] a su pareja, María Magdalena Galeano” y que
su hermano Rodolfo fue detenido en la provincia de Formosa, en Argentina. Manifestó que
ambos “fueron torturados de la peor forma durante el tiempo de [su] reclusión en el
Departamento de Investigacion[es] con picanas eléctricas, sumergidos en una pequeña pileta
hasta perder el conocimiento, eran golpeados con cachiporras, recibían golpes de puños y
patadas, les arrancaban las uñas con pinzas, [y] sufrieron toda clase de maltratos físicos y
síquicos que un ser humano pueda imaginar”. Declaró que, según lo expresado por otros
testigos y ex – presos políticos, “a [sus] hermanos se les aplicó la ‘ley de fuga’, que en la
jerga penitenciaria significa que fueron asesinados o ejecutados”.
El testigo expresó que “una vez enterado de la desaparición de [sus] hermanos, ha visitado
[junto con su madre] varias instituciones públicas [pero] ni [él ni su] familia jamás [han]
recibido una respuesta oficial de las autoridades paraguayas acerca de lo acontecido con [sus]
hermanos, quienes hasta hoy siguen desaparecidos”. Expresó que, una vez caída la dictadura
promovió una querella judicial.
El testigo declaró que Benjamín “colaboraba con la manutención de la familia, ayudaba a su
madre y hermanos” y Rodolfo colaboraba con la manutención de la familia con la venta de los
productos que cultivaba. Posteriormente viajó a la Argentina “con el objeto de estudiar y
trabajar y siempre enviaba [su] aporte [para] ayuda[r] al sostenimiento de la familia en el
Paraguay”.
El señor Ramírez Villalba expresó que la desaparición de sus hermanos les “ha afectado
muchísimo […] económica[…], física y emocionalmente por [la] falta de apoyo afectivo y
económico”. Además, indicó que han “utilizado todos [sus] escasos recursos para averiguar el
paradero de [sus] hermanos desaparecidos […] y en gastos para tratamientos [médicos]”.
Expresó que, debido a que sus hermanos continúan desaparecidos, “no [han] podido
despedir[se] de ellos y darles sepultura”. Asimismo, declaró que su hermano Benjamín tenía
como pareja a la señora María Magdalena Galeano, quien “estuvo internada en un instituto
psiquiátrico a consecuencia de las torturas recibidas junto con [su] hermano” y que
actualmente desconoce el paradero de la misma.
El testigo solicitó que “se condene a los responsables de las torturas y desapariciones, que el
Estado […] utilice todos los medios para encontrar los restos de [sus] hermanos, que se
indemnice en forma justa a todos los hermanos y a todos los familiares que sufrieron las
consecuencias de la desaparición de [sus hermanos], que el Estado públicamente asuma su
responsabilidad, que se brinde apoyo médico y psicológico gratuito a todos los familiares de
las víctimas y que […] el Estado ubique a la concubina de [su hermano] Benjamín […] y la
indemnice”.
d)
Ana Arminda Bareiro viuda de Mancuello, madre del señor Carlos José
Mancuello Bareiro
La testigo expresó que su hijo “era un demócrata y luchador por la vigencia de los derechos
humanos en el país [y] estaba en contra de[l] régimen dictatorial”. Declaró que en 1974 su
hijo fue detenido por funcionarios del Departamento de Investigaciones de la Policía de la
Capital, junto con su esposa Gladis Ester Ríos de Mancuello, quien al momento en que
ocurrieron los hechos se encontraba embarazada y, además, llevaba a su hija Claudia Anahí.
La señora Bareiro viuda de Mancuello declaró que en reiteradas ocasiones, llegó a
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