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reducido el espacio geográfico de la población garífuna, creando un ambiente de
desconfianza, impunidad y confrontación entre los miembros de la comunidad.
Desde hace diez o doce años conoce al señor López Álvarez, quien se desempeñaba como
marinero, electricista y Presidente del CODETT.
Miembros de este comité han sido
amenazados por personas dentro y fuera de la comunidad, por el trabajo realizado en
defensa de las tierras; algunos han sido enjuiciados criminalmente; existen órdenes de
captura contra miembros del CODETT. Han muerto cinco dirigentes comunales y un menor
involucrados en movimientos de lucha por la tierra. El testigo atribuye la detención del
señor López Álvarez a la lucha por la defensa de las tierras.
c) Juan Edgardo García, residente de la comunidad garífuna de Triunfo de la Cruz
Conoce al señor Alfredo López Álvarez desde hace dieciséis años, y en ese tiempo se ha
dado cuenta de amenazas anónimas contra dicho señor. Destacó un incidente ocurrido hace
nueve años: se enteró de que trataron de matar al señor López Álvarez, pero los autores se
confundieron y dispararon contra una persona que viajaba en un carro igual al del señor
López Álvarez.
d) Andrés Pavón Murillo, Presidente del Comité para la Defensa de los Derechos
Humanos en Honduras (en adelante “CODEH”)
Conoció al señor Alfredo López Álvarez como dirigente de la comunidad garífuna, y
posteriormente se dio cuenta de que había sido privado de libertad bajo condiciones “no
transparentes”. En el año 2001 un equipo técnico del CODEH visitó el presidio de Tela para
desarrollar un taller sobre los derechos humanos de los presos. En aquella reunión se logró
la organización de los individuos privados de libertad y el señor López Álvarez fue nombrado
miembro directivo de la organización. Por su participación en ésta, el señor López Álvarez
fue objeto de hostigamiento y persecución, al grado de prohibírsele comunicarse en su
propia lengua. Ulteriormente fue trasladado al presidio de Puerto Cortés, alejado de su
familia. Se le advirtió que sería sometido a tratos crueles si volvía a participar en la
organización de los detenidos.
2)
Propuesto por los representantes
a) Gilberto Antonio Sánchez Chandías, ex Fiscal Auxiliar y Especial en la Fiscalía
de Etnias y Patrimonio Cultural
En su condición de Fiscal Especial recibió denuncias de toda índole, entre ellas las
relacionadas con la muerte con alevosía de dirigentes que luchaban por la tierra. Las
denuncias se presentaban ante las autoridades competentes, pero generalmente se acusaba
a los autores materiales con investigaciones técnicas muy débiles, por lo que éstos
quedaban en libertad y los autores intelectuales permanecían en la impunidad absoluta.
Cuando las investigaciones alcanzaban a personas de “capas sociales[,] económicas y
políticas del sector”, éstas denunciaban a los agentes ante sus jefes y se creaban campañas
de desprestigio en contra de las instituciones involucradas. El testigo señaló que la lengua
que se acostumbra utilizar en las denuncias es el español; los operadores de la justicia no
hablan las lenguas de las comunidades indígenas. El señor Sánchez Chandías indicó
además que en las penitenciarias y en los centros de detención pública se golpea los
indígenas y negros cuando hablan su propia lengua, porque se presume que algo traman;
se les recomienda hablar en español. Los malos tratos en los centros de detención son
comunes para los privados de libertad, y ello es de conocimiento público.
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