Millán, quien fue asesinado. Por este motivo, los líderes de la UP denunciaron los hechos ante las Fuerzas Militares (FFMM) y volvieron pública su situación de vulnerabilidad, ocasionando la remoción y traslado de altos mandos de la Brigada 12. 888. En concordancia, según declaración del señor Collazos en 1990 salió a la luz y se denunció el “Plan Esmeralda” que venía desarrollándose desde 1987 con la finalidad de perseguir y dar muerte a los miembros de la UP en los Llanos Orientales y Caquetá. 889. Entre 1990 y 1991, la señora Gavilar tuvo que huir y permanecer inactiva en el mundo de la política para evitar atentados contra su vida y su familia, lo que ocasionó la separación de los miembros del hogar. En ese mismo periodo de tiempo, la hija de la presunta víctima indicó que tuvo conocimiento que miembros del Ejército allanaron la vivienda de su madre en Florencia. Así según nota periodística del periódico “El Tiempo” del 15 de enero de 1991, las directivas de la UP denunciaron a través de un comunicado de prensa la salida precipitada de varios militantes, víctimas de amenazas de muerte, entre los cuales se encontraba Rosalba Gavilar. 890. Con el cambio de gobierno departamental, la señora Gavilar regresó a Caquetá como Directora de la Casa de la Cultura del Municipio de Puerto Rico, cargo que ejercería desde 1993 hasta el 2000. 891. A inicios de 1997, la Fiscalía y el Grupo de Acción Unificada por la Libertad Personal “GAULA”, perteneciente a la Policía colombiana, allanaron la vivienda de la señora Gavilar en Puerto Rico, sin encontrar ningún indicio que la vincule con hechos criminales. 892. A finales del 2000 Gavilar fue víctima de amenazas telefónicas por parte del Ejército. Según declaración de la hija de la presunta víctima, su madre escuchó en una de las llamadas, “capitán esa vieja Hp est[á] muy alzada, que hacemos”. Las amenazas continuaron, razón por la cual la señora Gavilar acudió ante el Batallón Cazadores para denunciar que su vida corría peligro a causa de los militares. 893. La señora Cárdenas Gavilar, hija de la presunta víctima, manifestó en su declaración que sabía de una amiga de su madre que había sido desplazada por grupos paramilitares, quien le advertía que “[…] había peligro que fuera de la UP porque iban a hacer como una especie de limpieza, que a los de la UP los asociaban con la guerrilla […]”. 894. Según declaración del señor Octavio Collazos Calderón, dirigente de la UP, meses antes de su muerte, Gavilar le mencionó que había sido amenazada por un capitán del ejército del Batallón Cazadores que tenía sede en Puerto Rico: “[…] él le dijo que ella era auxiliar de las FARC y que ella iba a pagar por esos vínculos […]”. El 1 de julio de 2001, las FARC incursionaron en el municipio de Puerto Rico, perdiendo la vida algunos soldados del Batallón Cazadores. 895. La noche del 8 de julio de 2001 Rosalba Gavilar Novoa fue asesinada en su hogar a manos de dos sujetos desconocidos que le propinaron varios disparos. No se realizó el levantamiento del cadáver por parte de agentes estatales autorizados en el lugar de los hechos. Amigos de la víctima recogieron las vainillas de las balas y llevaron el cuerpo al Hospital de Puerto Rico, en el cual se elaboró la respectiva acta de defunción. 896. En su declaración, la hija de la presunta víctima manifestó que, posterior a la muerte de su madre fue víctima de persecución, lo cual le obligó a movilizarse constantemente para evitar el riesgo de sufrir un atentado contra su integridad. 897. Mediante oficio del 3 de agosto de 2012, la Fiscalía General de la Nación informó a la parte peticionaria que el homicidio de Rosalba Gavilar se encontraba en etapa previa, a cargo del Fiscal 28, bajo Radicado No. 1072. 123

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