15
Estado tanto en su faceta institucional, esto es, en relación con el Poder Judicial como
sistema, como también en conexión con su vertiente individual, es decir, con relación a la
persona del juez específico. El objetivo de la protección radica en evitar que el sistema
judicial en general y sus integrantes en particular se vean sometidos a posibles restricciones
indebidas en el ejercicio de su función por parte de órganos ajenos al Poder Judicial o
incluso por parte de aquellos magistrados que ejercen funciones de revisión o apelación. 76 El
objetivo del principio de separación de poderes se cumple de dos maneras,
correspondientes a las dos facetas apuntadas: la institucional y la individual. Cuando el
Estado se halla obligado a proteger al Poder Judicial como sistema, se tiende a garantizar su
independencia externa. Cuando se encuentra obligado a brindar protección a la persona del
juez específico, se tiende a garantizar su independencia interna.
59.
Asimismo, la Corte IDH también ha sostenido que al reconocer el artículo 8.1 de la
Convención que “[t]oda persona tiene derecho a ser oída […] por un juez o tribunal […]
independiente”, los términos en que está redactado este artículo indican que el sujeto del
derecho es el justiciable, la persona situada frente al juez que resolverá la causa que se le
ha sometido 77. De ese derecho surgen las dos obligaciones referidas en su oportunidad al
estudiar la jurisprudencia de la Corte IDH: la primera del juez y la segunda del Estado 78.
60.
Ahora bien, la Corte IDH también ha determinado que de las mencionadas
obligaciones del Estado surgen, a su vez, derechos para los jueces o para los demás
ciudadanos. Por ejemplo, la garantía de un adecuado proceso de nombramiento de jueces
involucra necesariamente el derecho de la ciudadanía a acceder a cargos públicos en
condiciones de igualdad; la garantía de no estar sujeto a libre remoción conlleva a que los
procesos disciplinarios y sancionatorios de jueces deben necesariamente respetar las
garantías del debido proceso y debe ofrecerse a los perjudicados un recurso efectivo; la
garantía de inamovilidad debe traducirse en un adecuado régimen laboral del juez, en el
cual los traslados, ascensos y demás condiciones sean suficientemente controladas y
respetadas, entre otros 79.
61.
La Corte IDH en el caso concreto estimó que “la dimensión objetiva se relaciona con
aspectos esenciales para el Estado de Derecho, tales como el principio de separación de
poderes, y el importante rol que cumple la función judicial en una democracia. Por ello, esta
dimensión objetiva trasciende la figura del juez e impacta colectivamente en toda la
sociedad. Asimismo, existe una relación directa entre la dimensión objetiva de la
independencia judicial y el derecho de los jueces a acceder y permanecer en sus cargos en
condiciones generales de igualdad, como expresión de su garantía de estabilidad” 80. De ahí
que “cuando se afecta en forma arbitraria la permanencia de los jueces en su cargo, se
vulnera el derecho a la independencia judicial consagrado en el artículo 8.1 de la
Convención Americana, en conjunción con el derecho de acceso y permanencia en
condiciones generales de igualdad en un cargo público, establecido en el artículo 23.1.c de
la Convención Americana” 81. En este punto es relevante destacar que esta interpretación
76
Caso Apitz Barbera y otros (“Corte Primera de lo Contencioso Administrativo”) Vs. Venezuela. Excepción
Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 5 de agosto de 2008. Serie C No. 182. párr. 55.
77
Caso Reverón Trujillo Vs. Venezuela. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 30
de junio de 2009. Serie C No. 197, párr. 148.
78
Ibídem, párr. 146.
79
Ibídem, párr. 147.
80
Párr. 198 de la Sentencia.
81
Párr. 199 de la Sentencia.
Select target paragraph3
Connect to a paragraph
Connect to an entity
Disable highlights
Add to table of contents