ceremonias religiosas y de conmemoración de su llegada por mar a Centroamérica 53.
Esta estrecha relación se refleja en la creencia de que “[l]a tierra es [la] madre”, por lo
que no es posible desvincular la producción agrícola de la reproducción social y
cultural54.
87.
Las comunidades del Pueblo Garífuna mantienen los usos comunitarios
tradicionales de la tierra y otros patrones de trabajo que reflejan sus orígenes, su
hogar en la costa caribeña de Honduras y su cultura55. Según el perito Christopher
Loperena “[h]istóricamente, los miembros de la comunidad se movían en grupos a la
zona de producción agrícola y trabajaban la tierra de manera colectiva, pero hoy[,]
[tras la ocupación de terceros de algunas de sus tierras], las comunidades […] intentan
[diseminar] el uso de la tierra para tratar de detener la usurpación de terrenos”, por lo
que muchas comunidades han cambiado el manejo del territorio y han dejado el cultivo
a través del barbecho colectivo, por el barbecho dispersado 56.
88.
La economía garífuna está conformada, entre otros, por la pesca artesanal, el
cultivo de arroz, mandioca, banano, yuca y aguacate, así como la caza de pequeños
animales del mar y del bosque, tales como ciervos, agutíes, tortugas y manatíes57.
89.
El perito James Anaya, ex Relator Especial de la ONU por los derechos de los
pueblos indígenas, indicó que:
“el Pueblo Garífuna tiene muchas de las mismas características que comparten
aquellos otros grupos que indudablemente son pueblos indígenas originarios […]
[y que] [e]n la medida en que el Pueblo Garífuna comparte las características de
aquellos grupos generalmente reconocidos como pueblos indígenas, se les debe
aplicar los mismos estándares de protección de propiedad […] que son aplicables a
los pueblos indígenas dentro de la normativa internacional”. Asimismo señaló que
“[a]ún si el Pueblo Garífuna no pudiera considerarse como un pueblo originario en
Honduras […] [e]n cualquier caso, [podría] calificarse como un pueblo tribal […]
53
Cfr. González, Nancie, Sojourners of the Caribbean: Ethnogenesis and Ethnohistory of the garífunas.
University of Illinois Press, Urbana and Chicago, 1998. En: Panel de Inspección del Banco Mundial. Informe
de Investigación sobre Programa de Administración de Tierras de Honduras, supra, p. 23.
54
Cfr. Declaración rendida ante fedatario público (affidávit) por el perito Christopher Loperena el 22 de
agosto de 2014 (expediente de fondo, folio 440), y declaración de Lidia Palacios durante la audiencia pública
celebrada ante la Corte Interamericana el 2 de septiembre de 2014.
55
Cfr. Panel de Inspección del Banco Mundial. Informe de Investigación sobre Programa de
Administración de Tierras de Honduras, supra, p. 21.
56
Cfr. Declaración rendida ante fedatario público (affidávit) por el perito Christopher Loperena el 22 de
agosto de 2014 (expediente de fondo, folios 441 a 442). El barbecho es una técnica por la cual la tierra se
deja sin sembrar o cultivar uno o varios ciclos con el propósito de recuperar y almacenar materia orgánica y
humedad. Al respecto, el señor Doroteo Thomas, miembro de la Comunidad Garífuna de Punta Piedra,
declaró durante la audiencia pública que “la comunidad nuestra [G]arífuna tiene la costumbre de hacer su
trabajo al principio del año. Entonces, la comunidad trabaja en un sistema que nosotros le llamamos
barbecho, porque no utilizamos sistemas técnicos […] dejamos que la tierra descanse lo suficiente y que se
abone así sola para volver a trabajar. La gente siempre la utilizaba pues decían, en tal año vamos a ir a tal
parte a trabajar unos tres o cuatro años[,] mientras la otra parte descansaba. Cuando la comunidad, en
aquel entonces ya estaba preparada para hacer sus [sembríos], entonces vinieron unos foráneos, […]
invadieron las tierras que estaban listas para sembrar […].” […] “[N]osotros teníamos varios tipos de
trabajo, donde sembrábamos las tierras había zonas exclusivamente para sembrar arroz; otra parte que la
teníamos para sembrar yuca, que es una de las siembras de las que vive la comunidad, y nosotros lo
sembrábamos en grupos, como lo vuelvo a repetir, lo hacíamos como para no destruir los bosques o dejar
descansar la tierra, lo hacíamos en forma de barbecho. [C]uando hablamos de forma de barbecho, dejamos
descansar unos diez, doce años un terreno que se ha trabajado por cuatro años, para volver a regresar a ir
dentro unos doce a trece años.”
57
Cfr. Mutatis mutandi Caso López Álvarez, supra, párr. 54.1, y Panel de Inspección del Banco Mundial.
Informe de Investigación sobre Programa de Administración de Tierras de Honduras, supra, pp. 21 a 25.
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