14.
Señalaron que internamente también se han realizado estudios sobre
los niveles de plomo en la sangre de la población de La Oroya en 1999, 2000, 2001
y 2005, con resultados similares sobre la grave situación de salud pública y su directa
vinculación con la actividad del complejo metalúrgico.
15.
Indicaron que como resultado de la contaminación, se aumenta el
riesgo de que los pobladores de La Oroya sufran enfermedades y/o se incrementan
las que normalmente padecerían. Mencionaron que si bien las enfermedades son
parte de la vida humana, las aflicciones de los pobladores de La Oroya se presentan
en grado y frecuencia anormales, pues son causadas o, al menos, agravadas por la
contaminación ambiental. Según los peticionarios, la relación de causalidad se
evidencia en patrones de enfermedad compartidos por toda la población y su
comparación con las consecuencias más comunes de los elementos presentes en La
Oroya. En ese sentido, describieron sus efectos más conocidos y los relacionaron
con las aflicciones de los habitantes de La Oroya, citando los casos de algunas de las
presuntas víctimas.
16.
En cuanto al plomo, indicaron que es un elemento sumamente tóxico
y posiblemente cancerígeno, que puede tener impacto en casi todos los órganos
humanos, siendo el sistema nervioso central el más sensible, particularmente en
niños y niñas, pues afecta su capacidad de aprendizaje y conducta 6. Según los
peticionarios, la exposición a altos niveles de plomo puede dañar los riñones y el
sistema reproductivo, perjudica la síntesis de hemoglobina, el metabolismo de
vitamina D, puede causar anemia, daño cerebral severo, coma e incluso la muerte.
17.
Con relación al dióxido de azufre, señalaron que se trata de un
contaminante gaseoso que daña el sistema circulatorio y respiratorio, agrava las
enfermedades respiratorias existentes como bronquitis y asma, y disminuye la
capacidad de los pulmones para expulsar partículas extrañas como las de los metales
pesados. Indicaron que estos efectos se perciben con mayor intensidad en La Oroya
en los frecuentes “eventos pico” que consisten en concentraciones extremadamente
altas de este elemento.
18.
Sobre el cadmio, indicaron que se trata de un elemento
probablemente cancerígeno que se acumula en tejidos suaves como el riñón y está
asociado con el deterioro en la función pulmonar, pudiendo producir bronquitis,
alveolitis y enfisema, así como agravar enfermedades de corazón, anemia y del
sistema inmunológico. En cuanto al arsénico resaltaron que existe consenso mundial
sobre su carácter tóxico y cancerígeno, pudiendo causar cáncer en el pulmón, la piel,
la vejiga, el hígado, afectaciones gastrointestinales, del sistema nervioso y reducción
en los glóbulos rojos y blancos.
19.
Entre las dolencias más frecuentes en los habitantes de La Oroya,
mencionaron gastritis; vómito; diarrea; dolor abdominal; debilidad y dolor óseo;
deficiencia de calcio; problemas dentales; baja talla; afectaciones irreversibles al
sistema respiratorio; impactos en la piel; cáncer; daños al sistema reproductivo;
anemia; enfermedades cardiovasculares; y problemas neurológicos, especialmente
6 Los peticionarios detallaron que debido a que los niños y niñas se encuentran en proceso de
desarrollo físico y cognitivo, son más sensibles que los adultos a sufrir efectos adversos
neurológicos derivados de la contaminación con plomo. Precisaron que las deficiencias en
aptitudes cognitivas y académicas por la exposición al plomo en niños y niñas han sido
demostradas incluso en niveles de plomo en sangre menores a 5 µg/dL. Según los
peticionarios, cada 10 µg/dL de aumento de plomo en la sangre está asociado con una
reducción de 4.6 en el coeficiente intelectual. Agregaron que el peligro se incrementa en el
caso de los bebés y no nacidos, pues puede generar nacimientos prematuros, bebés de menor
tamaño, pérdida de habilidades mentales del bebé, entre otros.
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