38. En relación con las consecuencias de los hechos violentos y acoso en contra de los defensores y defensoras de derechos humanos, la Comisión señaló lo siguiente: Con frecuencia los ataques tienen el propósito de eliminar directamente a los trabajadores de los derechos humanos que los actores armados consideran enemigos en el conflicto interno. También con frecuencia pretenden silenciar las opiniones de los defensores de los derechos humanos, incluidas las críticas y las denuncias que estas personas puedan presentar contra las fuerzas armadas, el Gobierno y otros. A fin de cumplir este objetivo, los ataques con frecuencia procuran causar la desintegración total de las organizaciones de derechos humanos. (…) Quienes son desplazados internamente, sufren la violación de su derecho a la libertad de circulación y residencia, garantizado en el artículo 22 de la Convención. (…) Cuando las organizaciones de derechos humanos se ven forzadas a cerrar sus oficinas, los ataques interfieren con el derecho de los miembros de las organizaciones de derechos humanos a reunirse y asociarse libremente. (…) Cuando miembros individuales de estas organizaciones se ven forzados a abandonar sus actividades, también son víctimas de la violación de su derecho a la libertad de asociación16. 39. La Comisión también indicó que “algunos funcionarios de alto nivel del Estado han demostrado en sus declaraciones públicas una falta de compromiso con la labor de las organizaciones de derechos humanos y la protección de los trabajadores de los derechos humanos”17. La CIDH explicó lo siguiente: A veces, las declaraciones sugieren que las organizaciones no gubernamentales de derechos humanos colaboran con los grupos disidentes armados o proyectan campañas contra las fuerzas de seguridad del Estado. En el contexto de la violencia política de Colombia, algunos integrantes de las fuerzas de seguridad del Estado o de los grupos paramilitares podrían entender que estas declaraciones constituyen una licencia para atacar a los integrantes de las organizaciones no gubernamentales de derechos humanos18. 40. En su informe anual de 2001 la CIDH mostró su preocupación por las amenazas, los señalamientos en los medios de comunicación, los actos de hostigamiento, atentados, asesinatos y desapariciones perpetrados contra los defensores de derechos humanos en Colombia19. La Comisión sostuvo que durante el año 2002 los defensores de derechos humanos continuaron siendo víctimas de múltiples amenazas y señalamientos que interfieren en su labor de promoción y protección de los derechos humanos20. 41. En su informe anual de 2003 la CIDH registró que algunos defensores y defensoras de derechos humanos en Colombia “han visto cuestionada la legitimidad de su labor por parte de fuentes oficiales, incluyendo al propio Presidente de la República”21. Específicamente la Comisión tomó nota de la información relacionada con que los defensores de derechos humanos “se han visto confrontados con CIDH, Tercer Informe sobre la Situación de los Derechos Humanos en Colombia, 26 de febrero de 1999. Disponible en: http://www.cidh.org/countryrep/Colom99sp/indice.htm 17 CIDH, Tercer Informe sobre la Situación de los Derechos Humanos en Colombia, 26 de febrero de 1999. Disponible en: http://www.cidh.org/countryrep/Colom99sp/indice.htm 18 CIDH, Tercer Informe sobre la Situación de los Derechos Humanos en Colombia, 26 de febrero de 1999. Disponible en: http://www.cidh.org/countryrep/Colom99sp/indice.htm 19 CIDH, Informe Anual 2001, 16 de abril de 2002, párr. 13. Disponible en: http://www.cidh.oas.org/annualrep/2001sp/cap.4.htm#COLOMBIA 20 CIDH, Informe Anual 2002, 07 de marzo de 2003, párr. 51. Disponible en: http://www.cidh.oas.org/annualrep/2002sp/cap.4.htm#COLOMBIA 21 CIDH, Informe Anual 2003, 29 de diciembre de 2003, párr. 11. Disponible en: http://www.cidh.oas.org/annualrep/2003sp/cap.4.htm#COLOMBIA 16 8

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