y cultural de las comunidades indígenas está íntimamente ligado con la calidad del
medio ambiente en que desarrollan sus vidas”254.
252. La Corte, a su vez, ha tenido oportunidad de apreciar circunstancias que
mostraron que “el vínculo de los miembros de una comunidad con sus territorios”
resulta “fundamental e inescindible para su supervivencia alimentaria y cultural”255. En
ese entendimiento, el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre el derecho a la
alimentación se ha referido a aspectos problemáticos respecto al goce de ese derecho
que suelen ser atinentes a pueblos indígenas. Ha afirmado que:
[e]l ejercicio del derecho de los pueblos indígenas a la alimentación suele depender
fundamentalmente de sus posibilidades de acceder a los recursos naturales existentes en la tierra o
los territorios que ocupan o usan, y del control que ejercen sobre esos recursos. Sólo así pueden
mantener sus actividades económicas y de subsistencia tradicionales, como la caza, la recolección o
la pesca, que les permite alimentarse y preservar su cultura e identidad256.
253. En forma concordante, el Relator Especial sobre la situación de los derechos
humanos y las libertades fundamentales de los pueblos indígenas, ha aseverado que
“el conjunto formado por la tierra, el territorio y los recursos constituye una cuestión
de derechos humanos esencial para la supervivencia de los pueblos indígenas”257, y en
el ámbito de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la
Agricultura (FAO) se ha indicado que “[l]os Estados deberían […] promover y proteger
la seguridad de la tenencia de la tierra[,…] promov[iendo su] conservación y
[…]utilización sostenible”, debiendo “prestarse particular atención a la situación de las
comunidades indígenas”258. El Comité DESC ha destacado, al respecto, que “son
especialmente vulnerables” a ver menoscabado el goce de su derecho a la
alimentación “muchos grupos de pueblos indígenas cuyo acceso a las tierras
ancestrales puede verse amenazado”259.
254. Por otra parte, el derecho a la alimentación no debe entenderse de forma
restrictiva. El bien protegido por el derecho no es la mera subsistencia física y, en
particular respecto de pueblos indígenas, tiene una dimensión cultural relevante. El
Relator Especial sobre el derecho a la alimentación ha explicado que:
comprender lo que significa el derecho a la alimentación para los pueblos indígenas es mucho más
complejo que lo que dimana de un simple análisis de las estadísticas sobre hambre, malnutrición o
pobreza. Muchos pueblos indígenas tienen sus propias concepciones particulares de lo que es la
alimentación, el hambre y la subsistencia. En general, es difícil separar conceptualmente la relación de
254
Grupo sobre el PSS. Indicadores de progreso para la medición de derechos contemplados en el
Protocolo de San Salvador. Segundo agrupamiento de Derechos, párr. 36.
255
Caso Comunidad Indígena Xákmok Kásek Vs. Paraguay, párr 282.
256
Relator especial de las Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación. El derecho a la
alimentación. 12 de septiembre de 2005. Doc. A/60/350, párr. 23.
257
Derechos humanos y cuestiones indígenas Informe del Relator Especial sobre la situación de los
derechos humanos y las libertades fundamentales de los indígenas, Sr. Rodolfo Stavenhagen, presentado de
conformidad con la resolución 2001/57 de la Comisión. 4 de febrero de 2002. Doc. E/CN.4/2002/97, párr.
57.
258
FAO. Directrices voluntarias en apoyo de la realización progresiva del derecho a una alimentación
adecuada en el contexto de la seguridad alimentaria nacional. Aprobadas por el Consejo de la FAO en su
127º período de sesiones, noviembre de 2004. Directriz 8B. Tierra.
259
13.
Comité DESC. Observación General 12. El derecho a una alimentación adecuada (artículo 11), párr.
90
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