aquel entonces el pabellón “D” en obras, los presos correspondientes fueron reubicados en otros
lugares donde ya se rozaba el límite de la capacidad, por lo que los presos tenían que dormir en el
suelo, al no existir suficientes camas; ii) se reportó la presencia de 1 médico, 2 enfermeros, 3
auxiliares, y 1 asistente social, proporcionando una atención diaria de lunes a viernes. Asimismo,
no existía un equipo fijo de especialistas en psiquiatría, quienes eran convocados esporádicamente
a la unidad; iii) los detenidos recibían 4 raciones diarias de alimentación a cargo de una empresa
privada, de “pésima calidad” y “sin variación”, teniendo los familiares que aportar alimentos
complementarios; iv) según lo manifestado por el Director de la unidad, la seguridad del
establecimiento “[…] no se considera satisfactoria […]”, existiendo apenas 8 agentes. Por
consiguiente, los solicitantes formularon una serie de recomendaciones a las autoridades
competentes en materia penitenciaria, principalmente enfocándose en la necesidad de reducir el
índice de población carcelaria. Igualmente, se efectuó una segunda visita el 16 de septiembre de
2014, donde se tomó nota de: i) un total de 2,850 presos (estando el pabellón “D” reactivado),
enmarcándose la situación en un “grave cuadro de hacinamiento”; ii) se reseñaron las mismas
carencias materiales y de asistencia técnica, por lo que los solicitantes reiteraron sus
recomendaciones a las autoridades competentes. Paralelamente, el Ministerio Público del estado
de Río de Janeiro llevó a cabo tres visitas al IPPSC, en los meses de septiembre, octubre y
noviembre de 2014, detectándose en esta última un total de 3,144 presos, y reconociendo la
urgencia de la situación de hacinamiento.
B.
El 18 de enero de 2016, los solicitantes efectuaron su última visita, que se llevó a cabo con la
plena colaboración de la dirección del establecimiento, quien proporcionó toda la información
requerida, permitiendo el acceso a todos los sectores de la unidad, pudiendo los solicitantes
entrevistarse con un gran número de presos. En esta ocasión, se registró una presencia de 3,478
personas privadas de libertad, esto es, un excedente de 1,779 personas, más del 100% de su
capacidad máxima. Así, se indica que: i) el pabellón “A” abriga 763 personas, con un exceso del
251%; ii) el pabellón “B” cuenta con 576 personas, un exceso del 182%; iii) el pabellón “C” tiene
757 presos, un exceso del 249%; iv) el pabellón “D” contiene 994 reos, un exceso del 218%; v) por
último, el pabellón “E”, con 342 personas y un exceso del 119%. A su vez, se detectan índices de
hacinamiento al interior de cada pabellón, siendo así que los alojamientos 1, 2, 3, y 6 del pabellón
“A” presenta un índice ocupacional del 253%; el alojamiento 7 del pabellón “B”, un 280%; los
alojamientos 1, 2, 3 y 4 del pabellón “C”, un 250%; y los alojamientos 2, 3, y 4 del pabellón “D”, un
223%.
C.
Por lo que se refiere a las alegadas condiciones de detención, los solicitantes reportaron que:
i) en los cinco pabellones (que tienen un diseño similar), existen deterioros en las estructuras que
permiten la filtración del agua y de lluvia al interior de las celdas, siendo remediados por los
mismos presos con artefactos caseros; ii) existen varios cables eléctricos que se hallan expuestos y
en proximidad a las bolsas de plástico que retienen el agua de lluvia, pudiendo ocasionar un
incendio en las celdas; iii) todos los alojamientos cuentan con un espacio destinado a la higiene
personal. No obstante, no existe ninguna división entre el mismo y la celda; en la mayoría de
casos, no existen retretes sino agujeros en el suelo; salvo excepciones, las duchas solamente
cuentan con un agujero en la pared de donde sale el agua, y tampoco existe separación con el
resto del baño; iv) los lavabos sirven tanto para la higiene bucal como depósito de agua y lugar
para lavar la ropa, la misma agua que se usa para consumo humano. Igualmente, en los baños se
almacenan los restos de comida, provocando la aparición de ratas, chinches, garrapatas y otras
plagas, causando enfermedades en la piel y patologías similares; v) las celdas carecen de entradas
de aire y luz natural suficientes, puesto que solamente existen “diminutas ventanas con barras”,
de las cuales los presos se ven forzados a colgar su ropa y toallas para secar, agravando la
situación. Debido a lo anterior, el ambiente que reina en el interior de las celdas es de un “calor