68
reconocida por diversos tratados257 y órganos internacionales de protección de derechos
humanos que han establecido que dicha regla es intrínseca a la prohibición de tales actos258.
Al respecto, la Corte considera que esta regla ostenta un carácter absoluto e inderogable259.
166.
En este sentido, la Corte ha sostenido que la anulación de los actos procesales
derivados de la tortura o tratos crueles constituye una medida efectiva para hacer cesar las
consecuencias de una violación a las garantías judiciales260. Además, el Tribunal considera
necesario recalcar que la regla de exclusión no se aplica sólo a casos en los cuales se haya
cometido tortura o tratos crueles. Al respecto, el artículo 8.3 de la Convención es claro al
señalar que “[l]a confesión del inculpado solamente es válida si es hecha sin coacción de
ninguna naturaleza”, es decir que no se limita el supuesto de hecho a que se haya
perpetrado un acto de tortura o trato cruel, sino que se extiende a cualquier tipo de
coacción. En efecto, al comprobarse cualquier tipo de coacción capaz de quebrantar la
expresión espontánea de la voluntad de la persona, ello implica necesariamente la
obligación de excluir la evidencia respectiva del proceso judicial. Esta anulación es un medio
necesario para desincentivar el uso de cualquier modalidad de coacción.
167.
Por otra parte, este Tribunal considera que las declaraciones obtenidas mediante
coacción no suelen ser veraces, ya que la persona intenta aseverar lo necesario para lograr
que los tratos crueles o la tortura cesen. Por lo anterior, para el Tribunal, aceptar o dar
valor probatorio a declaraciones o confesiones obtenidas mediante coacción, que afecten a
la persona o a un tercero, constituye a su vez una infracción a un juicio justo261. Asimismo,
257
El artículo 15 de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o
Degradantes establece que “[t]odo Estado Parte se asegurará de que ninguna declaración que se demuestre que
ha sido hecha como resultado de tortura pueda ser invocada como prueba en ningún procedimiento, salvo en
contra de una persona acusada de tortura como prueba de que se ha formulado la declaración”. Por su parte, el
artículo 10 de la Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura indica que “[n]inguna declaración
que se compruebe haber sido obtenida mediante tortura podrá ser admitida como medio de prueba en un proceso,
salvo en el que se siga contra la persona o personas acusadas de haberla obtenido mediante actos de tortura y
únicamente como prueba de que por ese medio el acusado obtuvo tal declaración”.
258
Al respecto, el Comité contra la Tortura ha señalado que “las obligaciones previstas en los artículos 2
(según el cual “en ningún caso podrán invocarse circunstancias excepcionales como justificación de la tortura”), 15
(que prohíbe admitir como prueba las confesiones obtenidas mediante tortura, salvo en contra del torturador) y 16
(que prohíbe los tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes) deben respetarse en todo momento”. Cfr.
Naciones Unidas. Comité contra la Tortura. Observación General No. 2, ‘Aplicación del artículo 2 por los Estados
Partes’ de 24 de enero de 2008 (CAT/C/GC/2), párr. 6. Por su parte, el Comité de Derechos Humanos ha indicado
lo siguiente: “Las garantías procesales nunca podrán ser objeto de medidas derogatorias que soslayen la protección
de derechos que no son susceptibles de suspensión. (…) ninguna declaración o confesión o, en principio, ninguna
prueba que se obtenga en violación de esta disposición podrá admitirse en los procesos previstos por el artículo 14,
incluso durante un estado de excepción, salvo si una declaración o confesión obtenida en violación del artículo 7 se
utiliza como prueba de tortura u otro trato prohibido por esta disposición”. Naciones Unidas. Comité de Derechos
humanos. Observación general N° 32, El derecho a un juicio imparcial y a la igualdad ante los tribunales y cortes
de justicia (HRI/GEN/1/Rev.9 (vol. I)), párr 6.
259
Asimismo, el Comité contra la Tortura ha indicado que “el amplio alcance de la prohibición que figura en el
artículo 15, en el que se prohíbe que pueda ser invocada como prueba “en ningún procedimiento” toda declaración
que se demuestre que ha sido hecha como resultado de tortura, obedece al carácter absoluto de la prohibición de
tortura y, en consecuencia, supone la obligación de que cada Estado Parte se cerciore de si las declaraciones
admitidas como prueba en cualquier procedimiento sobre el que tenga jurisdicción, incluidos los procedimientos de
extradición, se han obtenido o no como resultado de tortura”. Naciones Unidas. Comité contra la Tortura. GK c.
Suiza, 7 de mayo de 2003 (CAT/C/30/D/219/2002), párr. 6.10.
260
261
Cfr. Caso Bayarri vs. Argentina, supra nota 123, párr. 108.
Cfr. ECHR, Case of John Murray v. UK, Judgment of 25 January 1996, App. N°. 41/1994/488/570, paras.
45-46 y Case of Jalloh v. Germany, Judgment of 11 July 2006, App. N°. 54810/00, paras. 121-123. Cfr. De manera
similar, el Tribunal Europeo ha señalado que "el uso de declaraciones obtenidas como resultado de torturas o malos
tratos como evidencia para establecer los hechos en un proceso penal hace que dicho proceso sea en su totalidad
injusto y esta conclusión es independiente del valor probatorio asignado a tales declaraciones, o de si su utilización
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