6 14. Como ya se ha advertido, no hay que pasar desapercibido que el primer punto resolutivo de la presente Sentencia determina que el Estado demandado "debe localizar los restos mortales de Efraín Bámaca Velásquez, exhumarlos en presencia de su viuda y familiares, así como entregarlos a éstos". La Corte ha atribuído la debida importancia a esta obligación del poder público, como medida de reparación, en las circunstancias del caso concreto. Como se puede desprender de la presente Sentencia, el sufrimiento de los muertos incide en la propia determinación de las reparaciones, aunque aquellos ya no tengan personalidad jurídica. Los familiares sobrevivientes son beneficiarios de las reparaciones también en razón de los padecimientos sufridos en vida por el pariente fallecido. Así, la proyección del sufrimiento humano en el tiempo se manifiesta (con repercusiones en el campo del Derecho) de distintos modos: no solamente a lo largo de nuestras vidas, del cammin di nostra vita, sino también en las relaciones entre los vivos y sus muertos. III. El Pasar del Tiempo, y la Repercusión en el Derecho de la Solidaridad entre los Vivos y los Muertos. 15. Hay un punto que amerita ser retomado y profundizado en relación con la presente Sentencia de reparaciones que viene de adoptar la Corte, a saber, el atinente a los lazos de solidaridad entre los muertos y los vivos. En realidad, las relaciones entre la solidaridad y el Derecho han sido objeto de atención desde un largo tiempo. Pero el impacto del Derecho Internacional de los Derechos Humanos en la ciencia jurídica contemporánea debe, a mi modo de ver, llevarnos a examinar el tema desde una perspectiva más amplia, en el tiempo. A fines del siglo XIX, por ejemplo, el estudio de aquellas relaciones dio lugar al "solidarismo", una escuela de pensamiento que tuvo en Emile Durkheim un teórico precursor e influyente24. 16. Años después, en su libro L'État, le Droit objectif et la loi positive (1901), Léon Duguit retomó el "solidarismo"25, a partir de la advertencia de que los seres humanos sólo pueden vivir en sociedad, cuyo hecho fundamental es la "solidaridad social": así, el daño causado a una persona afecta a todo el tejido social26. El ser humano sufre y muere solo, pero la suma de los sufrimientos humanos es menor cuando cada uno vive en relación con los demás; la precariedad de la condición humana fomenta la solidaridad, la cual torna el sufrimiento menos insoportable y une los miembros del género humano, 24 . Sobretodo en su libro La division du travail social (1893). Pero los escritos de Durkheim acerca de la "solidaridad social" se muestran marcados por ambigüedades y un cierto determinismo social. 25 . A partir de la comunidad de intereses y la división del trabajo en el medio social. Para él, las reglas del Derecho nacen de la conciencia humana, atenta a los fines sociales e individuales. El poder estatal está limitado por el Derecho. La conciencia individual se amplía en la medida en que cada uno comprende la solidaridad. L. Duguit, L'État, le Droit objectif et la loi positive, Paris, A. Fontemoing Éd., 1901, pp. 10-11, 1315 y 30, y cf. pp. 18, 25 y 81. 26 . Ibid., p. 24. Para L. Duguit, con el desarrollo de la conciencia el ser humano pasa a concebirse como solidario, y a comprender, por un lado, que al promover la solidaridad uno se beneficia a sí mismo y a todos; y, por otro lado, que al violar una regla de conducta uno la viola no sólo en relación consigo mismo, sino en relación con todos, y que un atentado contra la justicia es un atentado contra sí mismo y contra todos. Según él, el egoísmo no es otra cosa que la "noción imperfecta de la solidaridad social", o simplemente la ignorancia (ibid., p. 103)

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