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medidas restrictivas de la libertad es preciso que el Estado fundamente y acredite la
existencia, en el caso concreto, de esos requisitos exigidos por la Convención58.
91.
La detención de las víctimas en este caso constituyó una detención colectiva y
programada, en la que aproximadamente 128 personas fueron detenidas, sin orden de
detención y sin haber sido aprehendidas en flagrante delito, y que fue realizada con la
declarada finalidad de evitar disturbios durante los desfiles que se realizarían para celebrar
el Día de la Independencia Nacional (supra párr. 79.5).
92.
El Tribunal entiende que la detención colectiva puede representar un mecanismo
para garantizar la seguridad ciudadana cuando el Estado cuenta con elementos para
acreditar que la actuación de cada una de las personas afectadas se encuadra en alguna de
las causas de detención previstas por sus normas internas en concordancia con la
Convención. Es decir, que existan elementos para individualizar y separar las conductas de
cada uno de los detenidos y que, a la vez, exista el control de la autoridad judicial.
93.
Por ello, una detención masiva y programada de personas sin causa legal, en la que
el Estado detiene masivamente a personas que la autoridad supone que podrían representar
un riesgo o peligro a la seguridad de los demás, sin indicios fundados de la comisión de un
delito, constituye una detención ilegal y arbitraria. En concordancia con ello, en el Caso
Bulacio la Corte estableció que las razzias son incompatibles con el respeto a los derechos
fundamentales, entre otros, la presunción de inocencia, la existencia de orden judicial para
detener –salvo en hipótesis de flagrancia- y la obligación de notificar a los encargados de los
menores de edad59.
94.
Este Tribunal considera que el principio de igualdad ante la ley y no discriminación
pertenece al jus cogens el cual, revestido de carácter imperativo, acarrea obligaciones erga
omnes de protección que vinculan a todos los Estados y generan efectos con respecto a
terceros, inclusive particulares60.
95.
El Tribunal, en la Opinión Consultiva OC-18 sobre la Condición Jurídica y Derechos de
los Migrantes Indocumentados, estableció que existe un vínculo indisoluble entre la
obligación de respetar y garantizar los derechos humanos y el principio de igualdad ante la
ley y no discriminación, y que este debe impregnar toda la actuación del Estado61. En ese
sentido, el Estado no puede actuar en contra de un determinado grupo de personas, ya sea
por motivos de género, raza, color, idioma, religión o convicción, opinión política o de otra
índole, origen nacional, étnico o social, nacionalidad, edad, situación económica, patrimonio,
estado civil, nacimiento o cualquier otra condición62.
58
Cfr. Caso López Álvarez, supra nota 55, párr. 69; Caso Palamara Iribarne, supra nota 10, párr. 198; y
Caso Acosta Calderón, supra nota 13, párr. 111.
59
Cfr. Caso Bulacio, supra nota 54, párr. 137.
60
Cfr. Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes Indocumentados. Opinión Consultiva OC-18/03 de 17
de septiembre de 2003. Serie A No. 18, párr. 110.
61
Cfr. Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes Indocumentados. Opinión Consultiva OC-18/03, supra
nota 60, párr. 85.
62
Cfr. Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes Indocumentados. Opinión Consultiva OC-18/03, supra
nota 60, párrs. 100 y 101.
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