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tumba. Como resultado psicosomático la madre comenzó, al parecer, un cuadro de
diabetes. Además, ésta casi diariamente va al cementerio porque dice que es la
única manera de tranquilizarse y de calmar su angustia.
5.
Respecto de la testigo María Ildefonsa Morales de Paniagua:
Ha sufrido serios problemas de salud como consecuencia de la muerte de su hija,
entre los que destacan, la aparición inmediata de un cuadro de diabetes y un
derrame cerebral que le imposibilitó caminar. Asimismo, el haber tenido que huir de
su país en busca de asilo constituyó una situación dramática que produjo la
dispersión de su núcleo familiar.
6.
Respecto de la testigo María Elizabeth Chinchilla de González
Ante el secuestro de su esposo se rompieron los lazos solidarios: se perdió la
confianza entre los vecinos y ella quedó sola en esta situación, porque la gente
siente miedo y no le brinda ayuda. Además, se presentaron muchos factores trágicos
para María Elizabeth: la muerte de su esposo, el desalojo de su hogar, el robo de
todas sus pertenencias, el haber sido objeto de amenazas, el haberse trasladado
ilegalmente a los Estados Unidos de América a emplearse en trabajos temporales y,
finalmente, sus sentimientos de culpabilidad por haber abandonado a sus hijos. Este
último sentimiento pudo resultar en una inhabilidad de construir nuevas relaciones
emocionales con otros seres humanos. El contraste de una situación de felicidad
previa con la situación actual puede producir fenómenos de exageración que hacen
más profundo el dolor por la soledad. El ser humano tiende a idealizar las situaciones
perdidas, los amores perdidos.
7.
Respecto del testigo Manuel Alberto González Chinchilla:
La familia le transmitió una imagen paterna buena, con la que Manuel Alberto decidió
identificarse. En su caso, resulta positiva la existencia de condiciones favorables que
permiten un desarrollo saludable. Asimismo, elementos como conocer la verdad y
que se haga justicia en su situación, resultarían muy positivos en su progreso
psicológico.
En relación con los otros familiares de las víctimas con quienes no sostuvo una
entrevista directa, afirmó que por tratarse el presente caso de traumatismos
sociales, dichos actos dañan a todo el núcleo familiar, por lo cual si se afectó a un
miembro de la familia, es seguro que se haya dañado toda la célula familiar. En el
caso de los familiares que eran niños al ocurrir los hechos, el efecto del “estrés post
traumático” afecta, en general, su aparato psíquico de una manera diferente a la
forma en que afectaría a un adulto, pues aquél todavía está en formación y ha
desarrollado menos mecanismos de defensa. Asimismo, el duelo patológico que sufre
un padre o madre incide en la capacidad de sostener un lazo amoroso con los hijos,
lo que repercute en el desarrollo normal de éstos.
Finalmente, manifestó que la denegación de justicia y la impunidad afectan el
psiquismo de las personas y agudiza el miedo de los familiares, especialmente a que
la situación se repita en su núcleo familiar. De manera que “siempre la verdad y la
justicia ayudan a cicatrizar esas heridas, [aunque] no las borran”.