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Armado Interno12 (en adelante “Comisión Nacional de Búsqueda”), en el mes de marzo de
2012 se tuvo confirmación de su localización en los Estados Unidos de América. No
obstante, su identidad actual -asignada por su familia adoptiva- y su dirección serían
mantenidas bajo reserva de confidencialidad a solicitud del mismo. Asimismo, actualmente
se trabajaba con la familia biológica y José Rubén Rivera Rivera desde un enfoque
psicosocial a fin de prepararles para un posible reencuentro, para lo cual El Salvador
también se encontraba apoyando los trámites migratorios que permitan este objetivo. Como
parte de dichas acciones, se ofreció colaboración en orientación de aspectos legales desde
una de sus sedes en el exterior; se expidió un pasaporte salvadoreño a la víctima el 28 de
abril de 2012, bajo un trámite expedito y sin costo para su persona; y se comunicó a la
víctima que los costos de su traslado a El Salvador serían cubiertos con recursos estatales.
Sin embargo, no era posible tener injerencia alguna sobre la situación migratoria de José
Rubén Rivera Rivera en el país donde actualmente reside, y éste habría expresado su deseo
de realizar toda gestión para su retorno a través de un abogado particular. Además, se
ofreció a la víctima la búsqueda de apoyo psicológico en su país de residencia por
encontrarse fuera de El Salvador. Respecto a la investigación que condujo a dicha
localización, el Estado informó que con base en la información sobre la fecha en que habría
ocurrido la desaparición forzada de la víctima, se le vinculó con un caso analizado por la
Comisión Nacional de Búsqueda en octubre de 2011, lográndose así la comunicación con
José Rubén Rivera Rivera, cuya identidad fue confirmada por un método científico mediante
una prueba de ADN.
14.
En lo que se refiere a Serapio Cristian Contreras, el Estado explicó que el 7 de agosto
de 2012 recibió información de la Asociación Pro-Búsqueda de Niños y Niñas Desaparecidos
(en adelante “Asociación Pro-Búsqueda”) referente a su localización, la cual fue asumida en
su totalidad por dicha Asociación. El 9 de agosto de 2012 una representación del Estado
participó en el reencuentro familiar que tuvo lugar en la residencia de María Maura
Contreras, en el Departamento de San Vicente. De conformidad con la información
proporcionada por la Asociación Pro-Búsqueda, el caso sería conocido desde junio de 2012,
pero se había esperado a recibir el informe genético respectivo. En el referido acto de
reencuentro el Estado había trasladado a la víctima su disposición para disponer lo relativo a
su atención médica y otras medidas cuando lo estimase conveniente13.
15.
El Estado también informó que, como parte de la investigación para la localización de
Julia Inés Contreras, la Comisión Nacional de Búsqueda realizó entrevistas a familiares, a
informantes claves que tuvieron vinculación con la Fuerza Armada de El Salvador y al
personal femenino que prestaba servicios en sedes militares en áreas como la cocina,
limpieza y lavandería. Al respecto, se ubicó a una persona que se creyó podría tratarse de
Julia Inés Contreras, pero la prueba de ADN descartó esta posibilidad. Por otro lado, como
parte de la investigación para la localización de las hermanas Ana Julia y Carmelina Mejía
Ramírez, la Comisión Nacional de Búsqueda realizó entrevistas a informantes claves y
solicitó la colaboración de la oficina que lleva el registro sobre personas naturales en el país,
12
De conformidad con lo informado por el Estado, dicha Comisión fue creada por el Presidente de la
República de El Salvador, mediante el Decreto Ejecutivo N° 5, del 15 de enero de 2010, publicado en el Diario
Oficial N° 11, Tomo 386 de 18 de enero de 2010.
13
Además, el Estado señaló que el 18 de octubre de 2012 la Asociación Pro-Búsqueda y la Cancillería de El
Salvador habrían firmado un Convenio de cooperación interinstitucional, cuyo objetivo es articular las gestiones
necesarias de coordinación y cooperación entre dicha Asociación y el Ministerio de Relaciones Exteriores, a través
de representaciones diplomáticas y consulares salvadoreñas en el exterior a fin de facilitar reencuentros con las
familias biológicas de los niños y niñas desaparecidos durante el conflicto armado que sean localizados en el
extranjero.