22 no hay entradas de aire, una sola puerta y una sola ventana. La iluminación y la ventilación es inexistente. Al entrar en esa bartolina, oscura por definición aun en el día, con un calor infernal sobre todo antes de contar con los aires acondicionados, con un olor desagradable fruto del hacinamiento y del consumo de sustancias fumables (cigarro, marihuana…), con camas en forma desordenada, cortinas que pretendían generar algo de intimidad. […] En cuando a las condiciones de salubridad del centro penal y específicamente el sistema de agua potable, lo considero inadecuado ya que funciona a través de una cisterna y que requiere de una bomba y la que hoy, aun en la actualidad [junio de 2008], no tiene la capacidad suficiente para la demanda existente. En la celda No. 19, como en el resto del penal, el agua tiene más presión en determinadas horas de la noche, por ello las pilas y cubetas se llenan como medio de almacenamiento de agua para ser utilizada durante el día. El agua es uno de los elementos de privilegio en el sistema penitenciario, llegando a ser comercializado por los grupos de poder. […] En relación al sistema eléctrico del centro penal sampedrano es por definición inseguro, además de no tener la capacidad para la demanda existente, se ha ido configurando de conexiones provisionales e improvisadas sin ningún control de seguridad. […] Nuevamente los privilegios marcan esta negligencia, no hay una regulación en el crecimiento de la carga de demanda, se ingresa aparatos electrónicos para ser utilizados por los internos, el sistema eléctrico no cumple con las medidas mínimas de seguridad. Esto no ha cambiado tras el incendio, la situación es igual en cuanto al uso de energía y a la instalación de conexiones por parte de los internos. Las condiciones físicas del Centro Penal son igualmente inseguras e improvisadas. No se dispone del espacio, ni de la infraestructura adecuada para albergar a los 2000 internos y menos aun para hacerlo en forma que los espacios garanticen la seguridad de los diferentes grupos. […] Esta realidad de hacinamiento, es aun mayor entre la población de pandillas por estar alojados en recintos improvisados para su aislamiento en supuesta función de su seguridad. Es llamativo la falta de seguridad en un centro penal, al punto de existir en su interior en manos de los internos armas de fuego, como pistolas, incluso armas de tipo militar como granadas, además de las llamadas armas hechizas. […] También es significativamente llamativo en términos de inseguridad el hecho de que la policía penitenciaria no cuente con material antidisturbios y armas no letales. Es otro elemento de inseguridad el hecho de contener o repeler los conatos violentos con armas letales, volviendo a poner en riesgo la seguridad de los internos y la visita, en la que se incluyen menores de edad. […] En el centro penal sampedrano el Estado no desarrolla o implementa ningún programa o actividad educativa. Es la Iglesia Católica quien dirige el funcionamiento de una escuela primaria, un colegio de educación secundaria, cursos de inglés, cursos de capacitación profesional […] El acceso de los pandilleros a esos servicios, siendo que están en recintos cerrados sin posibilidad de salida a los espacios comunes es casi imposible. […] Al igual que en campo educativo, los servicios de salud están organizados para atender a la población penal en general. La exclusión de los pandilleros al acceso libre del centro penitenciario por razones de seguridad obvió organizar para esta condición de aislamiento el servicio de salud. […] Esta dinámica se agudiza cuando lo que se requiere es salir al Hospital General para tratamiento especializado31. 31 Escrito de los peticionarios de observaciones sobre el fondo del 10 de abril de 2009. Anexo 1. Testimonio de la Misionera Virginia Alfaro Calvo. Misionera laica vicentina, quien presta servicio en el Equipo de Pastoral Penitenciaria de la Diócesis de San Pedro Sula. Ejerce tareas pastorales en la cárcel de San Pedro Sula diariamente desde 1998.

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