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a)
“[e]n las últimas semanas”, anteriores al 17 de diciembre de 2010, se
habían “reactivado” llamadas telefónicas amenazantes, aduciendo que se trataba de
“varias llamadas en que [quienes llaman] no dicen nada y luego cuelgan”;
b)
la señora Gloria Giralt de García Prieto expresó que el día 13 de diciembre
de 2011, en horas de la noche se transportaba en su vehículo desde la casa de su
hija hacia su residencia, cuando observó que estaba estacionada una motocicleta
obstruyendo el paso, en la que permanecía un sujeto que hablaba por celular.
Indicó que en ese momento otro vehículo blanco, en el que se transportaban un
hombre y una mujer, pasó por el lado derecho del vehículo de la beneficiaria,
golpeándolo. El vehículo se detuvo aproximadamente 100 metros más adelante. La
señora García Prieto siguió su marcha y se dio cuenta que el vehículo la seguía;
c)
el 14 de diciembre de 2011 la beneficiaria refirió que cuando ella se dirigía
a su residencia en horas de la noche, observó que un vehículo se acercó mucho al
suyo y la siguió por varias cuadras;
d)
el 15 de diciembre de 2011 la señora García Prieto observó que en la
entrada de su casa se encontraba un carro negro, en el que se encontraba un
sujeto en aparente actitud de vigilancia, quien al observar que el automóvil de la
beneficiaria se acercaba, se marchó;
e)
han continuado las llamadas de hostigamiento a la residencia de la señora
y el señor García Prieto. Así, se refirieron a dos llamadas telefónicas de 23 de
noviembre y 7 de diciembre de 2011 en que un sujeto con acento colombiano
preguntó por la señora Gloria;
f)
a partir de lo anterior, se “reactivaron” en 2011 los hechos que motivaron
la implementación de medidas provisionales, tales como las llamadas telefónicas a
la residencia de la señora y el señor García Prieto por sujetos desconocidos, lo que,
a su entender, hace evidente que a pesar del paso del tiempo el riesgo al que se
encuentran sometidos los beneficiarios permanece, y
g)
una agente al comparecer como testigo ante la PNC, respecto a los hechos
ocurridos en 2011, se refirió a múltiples llamadas sospechosas que, desde
entonces, fueron recibidas con una frecuencia variable, en la casa del señor y la
señora García Prieto, siendo la última de 12 de noviembre de 2012. Dicha llamada,
fue reportada a la agente por otro agente asignado a la seguridad del señor y la
señora García Prieto, quien no le proporcionó a la primera, mayores detalles sobre
este incidente.
18.
Los representantes evaluaron que las medidas provisionales deben mantenerse en
virtud de la situación de riesgo que persiste. Al respecto, el 4 de febrero de 2014 en la
audiencia privada, expresaron que “no ha habido amenazas [… por] la implementación de
la[s] medida[s], entonces […] que no hay amenazas […no] implica que ya los factores
[de riesgo] están desactivados”. Sobre lo anterior, si bien en la audiencia afirmaron que
“en los últimos dos años no ha habido amenazas” luego, sin reportar nuevos incidentes,
el 14 de noviembre de 2014 afirmaron “la continuidad de tales actos [de amenazas]” y
que “ha sido […la] falta de diligencia en la conducción de la investigación […] lo que [lo]
ha permitido”. También recordaron los representantes que durante la audiencia “[el]
Estado consideró ‘de suma importancia que el mantenimiento de las medidas sea
valorado a partir de la propia percepción de su […] propia seguridad de la familia García
Prieto’”, e indicaron que “los beneficiarios consideran que sí existe una situación de
riesgo no superada a partir de la impunidad que caracteriza todos los hechos”.
19.
La Comisión, el 2 de mayo de 2012, observó con preocupación la denuncia de
posibles nuevos hechos intimidatorios contra miembros de familia García Prieto Giralt.
Destacó que la información remitida recalca la importancia de que el Estado mantenga