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expresión de que, sobre el particular, no dice nada y que sencillamente, por
haberse previa y convencionalmente obligado a ello, cumple con una resolución
judicial. No es, por tanto, tal acatamiento el que crea una nueva obligación para el
Estado, sino que él responde a lo dispuesto en una norma convencional. La regla
del estoppel o doctrina de los actos propios o de la preclusión tampoco procedería
respecto del Estado parte en el proceso, ya que con su indicado actuar, no ha
tenido intención alguna de crear, a través del correspondiente acto procesal
previsto en la Convención, una nueva norma jurídica internacional o un nuevo
compromiso jurídico internacional a su respecto.
Además, habría que tener en cuenta que el pronunciamiento estatal ha sido,
respecto de este tipo de medidas, individual y no del conjunto o de la mayoría de
Estados partes de la Convención, de manera que no podría aplicarse en la especie
la “interpretación auténtica”, es decir, estimar que se estaría en presencia de una
“práctica ulteriormente seguida en la aplicación del tratado por la cual conste el
acuerdo de las partes acerca de la interpretación del tratado”43.
Conclusión.
En síntesis, con la emisión de la sentencia de fondo, reparaciones y costas en
autos, opera la preclusión respecto de la facultad de la Corte de disponer medidas
provisionales con relación al caso contencioso en comento, ya que, luego de
aquella, solo puede enmendar sus errores notorios de edición o cálculo,
interpretarla y, luego de supervisar su cumplimiento, informar anualmente a la
instancia política, la Asamblea General de la OEA, si no ha sido cumplida.
El fallo no significa, empero, que el objeto y el fin perseguidos con las medidas
provisionales que se hayan dictado durante el proceso queden desprotegidos
jurídicamente, sino precisamente todo lo contrario, puesto que aquél implica para
el Estado concernido la obligación específica de garantizar “al lesionado en el goce
de su derecho o libertad conculcados”, particularmente en “casos de extrema
gravedad y urgencia, y cuando se haga necesario evitar daños irreparables a las
personas”.
En ese sentido, de lo que se trata, entonces, es de no menoscabar sino que
fortalecer y aún potenciar los efectos de la sentencia de fondo, entendiendo
también y específicamente incluidos en ellos lo atinente a “casos de extrema
gravedad y urgencia, y cuando se haga necesario evitar daños irreparables a las
personas” a las que la causa en que recae se refiera.
Pero, además y con todo, la sentencia de fondo en un caso contencioso no implica,
como lo ha expresado la Corte respecto al levantamiento de medidas
provisionales, que “el Estado quede relevado de sus obligaciones convencionales
43
Art. 31.3.b de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados.
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