15
5.
Que el caso que dio origen a las presentes medidas provisionales no se
encuentra en conocimiento de la Corte en cuanto al fondo y que la adopción de
medidas provisionales no implica una decisión sobre el fondo de la controversia
existente entre los peticionarios y el Estado1. Al adoptar medidas provisionales, la
Corte únicamente está ejerciendo su mandato conforme a la Convención, en casos
de extrema gravedad y urgencia que requieren medidas de protección para evitar
daños irreparables a las personas.
6.
Que el artículo 1.1 de la Convención establece la obligación general que
tienen los Estados Partes de respetar los derechos y libertades en ella consagrados y
de garantizar su libre y pleno ejercicio a toda persona que esté sujeta a su
jurisdicción. La Corte ha estimado que este deber es más evidente al tratarse de
personas recluidas en un centro de detención estatal, caso en el cual el Estado es el
garante de los derechos de las personas que se encuentran bajo su custodia2.
7.
Que la Corte ha establecido que “[u]na de las obligaciones que
ineludiblemente debe asumir el Estado en su posición de garante, con el objetivo de
proteger y garantizar el derecho a la vida y a la integridad personal de las personas
privadas de libertad, es la de [procurar] a éstas las condiciones mínimas compatibles
con su dignidad mientras permanecen en los centros de detención”3.
8.
Que de la información suministrada por la Comisión, los representantes y el
Estado, las manifestaciones de aquéllos durante la audiencia pública (supra Vistos 27
a 29) y en particular del informe de la visita in situ realizada por la Comisión (supra
Visto 24), se desprende claramente que, a pesar de determinadas medidas
adoptadas por el Estado tendientes a mejorar las condiciones carcelarias (supra
Vistos 11, 19, 25, 29 y 34), persiste una situación de extrema gravedad y urgencia y
de posible irreparabilidad de daños a los derechos a la vida e integridad personal de
los beneficiarios de las medidas. En particular, han continuado ocurriendo actos de
violencia que han producido heridas o incluso la muerte de varios internos y guardias
penitenciarios; las condiciones de detención siguen siendo precarias y las condiciones
de seguridad insuficientes; y los procesos de los internos sufren de excesiva demora,
lo cual repercute negativamente en el hacinamiento y las dificultades para la
separación de presos por categorías. Esta situación ha sido también verificada por
otras entidades internacionales4.
1
Cfr., inter alia, Caso de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó. Medidas Provisionales.
Resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos de 15 de marzo de 2005, considerando
quinto; Caso de las Comunidades del Jiguamiandó y del Curbaradó. Medidas Provisionales. Resolución de
la Corte Interamericana de Derechos Humanos de 15 de marzo de 2005, considerando quinto; y Caso
Fermín Ramírez. Medidas Urgentes. Resolución del Presidente de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos de 21 de diciembre de 2004, considerando décimo tercero.
2
Cfr., inter alia, Caso de las Penitenciarías de Mendoza. Medidas Provisionales. Resolución de la
Corte Interamericana de Derechos Humanos de 22 de noviembre de 2004, considerando sexto; Caso de la
Cárcel de Urso Branco. Medidas Provisionales. Resolución de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos de 7 de julio de 2004, considerando sexto; y Caso Gómez Paquiyauri, Medidas Provisionales.
Resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos de 7 de mayo de 2004, considerando
decimotercero.
3
Cfr. Caso “Instituto de Reeducación del Menor”. Sentencia de 2 de septiembre de 2004. Serie C
No. 112, párr. 159.
4
Cfr. Comité de Naciones Unidas contra la Tortura. Conclusiones y Recomendaciones: Argentina
33ª sesión, celebrada del 15 al 26 de noviembre de 2004, CAT/C/CR/33/1, párr. 6 a, b, c, h, i, j, l; y