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corrijan los obstáculos que impidieron la implementación del primero, pero hasta ahora nada
se ha logrado. Es buena noticia […] que la Corte radicó en la Sala Primera de Revisión un
nuevo proyecto de Auto. Sin embargo esto se da en el momento en que los(as)
magistrados(as) que impulsaron el primero y se comprometieron con el mismo ya dejan la
Corte por vencimiento de su período y todo muestra que los(as) candidatos(as) a sucederlos
obedecen a ideologías antidemocráticas”.
B.1.3.
Observaciones de la Comisión
30.
Mediante escrito de 26 de enero de 2017, la Comisión notó con preocupación que la
información presentada por el representante es sustancialmente diferente al panorama
planteado por el Estado en cuanto a que se estaría atendiendo efectivamente la situación de
seguridad de la Comunidad. En su escrito de 24 de abril de 2017, observó “con profunda
preocupación la persistencia en las denuncias de supuestos seguimientos, amenazas de
muerte, intimidación, destrucción de bienes, enfrentamientos y detonación de artefactos
explosivos, casos de violencia sexual, entre otros”. […T]odos estos hechos reflejan la situación
de extrema violencia que continúa afectando directamente a la Comunidad de Paz, y que ha
sido consistentemente reportada a la Corte durante la vigencia de las presentes medidas. En
dicho marco, […] not[ó] que se habría continuado manifestando y recrudeciendo en los últimos
meses en los hostigamientos y amenazas de muerte que estarían recibiendo algunos miembros
o representantes de la Comunidad, y la intimidación generalizada que estaría siendo proferida
en contra de la Comunidad por parte de grupos armados ilegales”. La Comisión habría
identificado a dichos grupos “como reductos de las estructuras paramilitares pese a los
procesos de desmovilización”. Además, consideró especialmente problemático que la respuesta
general ofrecida por las autoridades internas indica que las acciones que se están adoptando
estarían siendo dirigidas principalmente a “comprobar” la presencia de tales grupos, lo cual no
se corresponde con la situación que se ha venido denunciando. La Comisión llamó la atención
sobre ciertos señalamientos genéricos en los informes del Estado, que afirman que los
pobladores no tienen conocimiento de la presencia de grupos armados, pese a que el propio
Ejército reconoce que no ha podido acceder en todo momento a la zona. También se han
reportado serios indicios de que los propios agentes de seguridad estarían actuando en
connivencia con grupos armados ilegales.
31.
Por otra parte, en su escrito de 17 de marzo de 2016, la Comisión sostuvo que la
cercanía de la base militar a la escuela de la Comunidad pareciera afectar a la población
beneficiaria, en vez de protegerla. Destacó que no solo se pondría en un mayor riesgo a los
niños y niñas que van a la escuela, sino a la Comunidad en general puesto que, según la
Comisión, ya han existido ataques a la base generando angustia y temor entre los pobladores.
Asimismo, la Comisión observó con preocupación que el Estado sostenga que la Comisión “en
ningún momento ha presentado argumentos de orden técnico o jurídico que sostengan su
posición de reubicar dicha base”. La Comisión recordó que conforme a las disposiciones del
derecho internacional humanitario, los Estados deben procurar no instalar bases militares en
lugares cercanos a donde se encuentra la población civil.
32.
Por otro lado, mediante escrito de 20 de mayo de 2016, la Comisión observó con
preocupación las declaraciones de miembros del Ejército, incluyendo al Comandante de la
Brigada XVII, en donde se vincularía a personas beneficiarias con grupos guerrilleros como las
FARC y se les califica como ‘bandidas’. La Comisión consideró que declaraciones de este tipo
constituyen en sí mismas una fuente de riesgo. Según la Comisión, dicha situación se
acrecienta en este asunto en tanto las personas que habrían emitido dichas declaraciones
están a cargo de brindar medidas de protección a las personas beneficiarias. En consecuencia,
solicitó a la Corte que requiera al Estado información detallada sobre las medidas adoptadas
frente a las declaraciones vertidas por miembros del Ejército.