contenidos en la Ley de Procedimiento Administrativo y en la Ley de Reforma Agraria. Concluye que en
consecuencia hubo una aceptación tácita de la Comunidad con el número de hectáreas otorgadas. Asimismo, el
Estado agrega que reconocer más territorio del ya titulado a la Comunidad afectaría a terceros que han
adquirido de buena fe y a otras comunidades indígenas aledañas.
12. Con relación al extravío del expediente de la Comunidad, Honduras afirma que ha realizado diversas
gestiones para avanzar en la búsqueda de éste. Sostiene que sin perjuicio de ello el INA inició un nuevo
expediente, el cual concluyó con la decisión de julio de 2000.
13. Sobre las ventas de territorios reivindicados por la Comunidad, el Estado sostuvo que éstas se dieron en
tanto los particulares “presentaron sus correspondientes documentos”. Explica que dichas ventas se dieron de
“buena fe” y se realizaron antes de que entrara en vigencia el Convenio 169 de la OIT. Asimismo, Honduras
explica que parte del territorio reivindicado por la Comunidad está situado en un perímetro urbano del
Municipio de Tela. Sostiene que, en consecuencia, no es de carácter “rural” y por tanto, estaría fuera de la
competencia del INA.
14. El Estado hondureño también sostuvo que los alegados conflictos existentes en la Comunidad son un
problema interno generado por ellos mismos. Esto debido a que algunos de sus miembros han intentado vender
parte de sus tierras. En relación con la muerte de los señores López y Castillo, el Estado sostiene que inició las
investigaciones correspondientes. Explica que el proceso se realizó con la debida diligencia y que ello se
comprueba al haberse identificado y sancionado a las personas responsables.
III. DETERMINACIONES DE HECHO
A. Sobre el Pueblo Garífuna en Honduras y la Comunidad de San Juan
15. La CIDH toma nota de que en el marco del sistema de peticiones y casos ha emitido dos informes de fondo
relacionados con comunidades del Pueblo Garífuna (Comunidad Garífuna de Punta Piedra y Comunidad
Garífuna de Triunfo de la Cruz). Dichos casos también fueron conocidos y decididos por la Corte Interamericana
de Derechos Humanos. En relación con el Pueblo Garífuna, la Corte sostuvo lo siguiente:
Honduras tiene una composición multiétnica y pluricultural, y está integrada principalmente por personas
mestizas, indígenas y afrodescendientes. Existen estimaciones diversas sobre el número total de la población
que compone el pueblo Garífuna en Honduras. De acuerdo al censo realizado por el Instituto Nacional de
Estadística en 2001, 49.000 personas se auto-identificaron como garífunas, mientras que otras fuentes
estiman una población aproximada de 98.000 personas, aunque existen también otras estimaciones sobre el
número de garífunas.
El origen del Pueblo Garífuna data del siglo XVIII, de la unión de africanos provenientes de barcos españoles
que naufragaron en la Isla San Vicente en 1635 y los amerindios que habitaban la zona desde antes de la
colonización, siendo estos los pueblos indígenas de Arawak y Kalinagu. De la unión de estos pueblos
emergieron los Karaphunas, quienes una vez que Gran Bretaña tomó el control de la Isla San Vicente en 1797,
fueron deportados a la Isla Roatán y de ahí emigraron a tierra firme en el territorio de lo que hoy es Honduras,
asentándose a lo largo de la costa norte hondureña y hacia la costa del Caribe de Guatemala, Nicaragua y
Belice. Actualmente el pueblo Garífuna está conformado por aproximadamente 40 comunidades que se
extienden a lo largo del litoral atlántico o zona costera del Caribe, abarcando los Departamentos de Cortés,
Atlántida, Colón y Gracias a Dios, asimismo un número creciente de garífunas vive en ciudades como La Ceiba,
Tela, Cortés, Trujillo, San Pedro Sula y Tegucigalpa.
El pueblo Garífuna constituye una cultura y un grupo étnico diferenciado, proveniente de un sincretismo
entre indígenas y africanos, quienes han hecho valer sus derechos en Honduras como pueblo indígena. Los
garífuna se identifican como un pueblo indígena heredero de los caribes insulares, con algunas
manifestaciones culturales de origen africano siendo la auto identificación un criterio subjetivo, y uno de los
criterios principales y determinantes recogidos en el artículo 1.2 del Convenio 169 de la OIT, a fin de ser
considerado como pueblo indígena o tribal.
Asimismo, el artículo 1.1 del Convenio 169 de la OIT establece criterios objetivos a efectos de describir a los
pueblos que pretende proteger. En este sentido, la identidad del pueblo Garífuna se ve reforzada por un
lenguaje propio, que “pertenece a la familia de lenguas arawak” y por sus formas de organización tradicional

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