la mujer y el hombre y al significado social y cultural que se atribuye a esas diferencias
biológicas”4. El género se aplica como herramienta de análisis y denuncia del derecho y
de las ciencias de la estructura del sistema patriarcal que sitúa a la mujer en una
situación de subordinación frente al hombre. Subordinación es discriminación,
desigualdad en el goce y disfrute de todos los derechos y libertades fundamentales.
Desde una perspectiva de género, la teoría feminista explica esas discriminaciones y
desigualdades que sufrimos las mujeres por el hecho de ser mujeres, las cuales están
estrechamente vinculadas con su función reproductiva y su responsabilidad de
cuidadoras del entero grupo familiar.
10.
En este desarrollo hemos de ocuparnos ahora de la categoría “identidad de
género”. En la Opinión Consultiva 24, esta para entonces novedosa expresión se define
como “la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual
podría corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo
la vivencia personal del cuerpo (que podría involucrar –o no– la modificación de la
apariencia o la función corporal a través de medios médicos, quirúrgicos o de otra índole,
siempre que la misma sea libremente escogida) y otras expresiones de género,
incluyendo la vestimenta, el modo de hablar y los modales” 5.
11.
Para entonces, y hablo en mi nombre, pensé en que en la OC-24 reconoceríamos
los derechos humanos fundamentales de las personas trans, mujeres y hombres,
travestis, los grupos intersex y colectivos similares a vivir una vida plena, en libertad,
sin prejuicios ni humillaciones. Protegidos y reconocidos por el derecho internacional de
los derechos humanos y las legislaciones nacionales.
12.
Pero lo ocurrido de un tiempo a esta parte, y a ello se inclina la sentencia de la
Corte en el caso de Vicky Hernandez, es radicalmente diferente. Sin fundamento
científico alguno, se pretende que “identidad de género”, un sentimiento que incluso
puede cambiar de un día al otro, sustituya y borre el sexo con el cual se nació. Ya no se
hablará más de mujeres y hombres con sus características propias, sino de “personas”.
En neutro, en indefinido. Parece que “género” -construcción cultural- también
desaparece. Todo se vuelca a que solo exista la “identidad de género”, vivencia individual
y personal de cada uno de nosotros y nosotras. Con el agravante de que el género nunca
fue considerado una identidad.
13.
Las décadas de arduas luchas contra las discriminaciones y desigualdades, no
solo de las mujeres contra el patriarcado, también de todos quienes han desafiado
racismos, prejuicios, patrones culturales, desaparecen. Yo admito no entender estos
nuevos planteamientos que, bajo la fachada de luchas de grupos históricamente
marginados, que son absolutamente ciertas, se pretenda borrar lo que también es
irrefutable: el sexo.
14.
Conviene recordar aquí que el feminismo es una teoría política y un movimiento
social que ha tenido y tiene como objetivo la erradicación de la desigualdad entre
hombres y mujeres en todas las estructuras sociales (políticas, económicas, de salud,
de educación, de lenguaje). Una discriminación histórica que tiene en la violencia de
todo tipo que sufren las mujeres, su manifestación más humillante y grotesca. En tanto
que teoría social y política, su objetivo común y fundamental es la lucha por alcanzar la
igualdad entre mujeres y hombres, esto es, la erradicación del sexismo en todas sus
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Ídem.
Ídem.
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