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147. Adicionalmente, en lo que respecta a la joven Noemí Prisciliano Fernández, ella
tuvo que presentarse a las autoridades para declarar sobre los hechos134 . Así lo ha
constatado el peritaje de la señora Correa González, al indicar que el hecho de haber
tenido que declarar ante instancias públicas a su corta edad “le ha generado una
victimización secundaria debido a que recordó[,] en presencia de autoridades
gubernamentales[,] lo que le sucedió a su madre, causándole mucho temor [e ira],
sensación que permaneció por mucho tiempo”135.
148. La perita Correa González indicó que “el clima emocional de la familia […] ha
estado permeado por el miedo[. S]e observa la imposibilidad de hablar de la emoción
que los afecta, tienen el temor a despertar lo que ha quedado en silencio por tanto
tiempo, a no saber qué decir, y a no saber qué hacer. Este sentimiento de estar en
permanente riesgo ha hecho que se encuentren en la incertidumbre e inseguridad
generando un agotamiento afectivo que les impide mejorar sus relaciones
familiares”136.
149. Con base en las anteriores consideraciones, la Corte concluye que la violación
sexual de la señora Fernández Ortega, así como los hechos relacionados con la
búsqueda de justicia y la impunidad del presente caso, implicaron una violación al
derecho a la integridad personal consagrado en el artículo 5.1 de la Convención
Americana, en perjuicio del señor Prisciliano Sierra y de Noemí, Ana Luz, Colosio,
Nélida y Neftalí, todos ellos de apellidos Prisciliano Fernández, en relación con el
artículo 1.1 del mismo instrumento.
150. Por otra parte, la Corte observa que el alegato de los representantes sobre la
alegada violación al artículo 19 de la Convención Americana es extemporáneo (supra
párr. 140), por lo que no hará ninguna consideración al respecto. Asimismo, el Tribunal
estima que no resulta necesario pronunciarse sobre otros alegatos que se refieren a los
mismos hechos y que ya han sido analizados a la luz de otras obligaciones
convencionales.
*
*
*
quedaba callada o me despertaba en las noches llorando y con miedo. Yo pienso que después de lo que pasó
todo cambió para nosotros […] me siento enojada o con miedo […] Ya ahora hablo español y tuve que venir
a Ayutla para estudiar y vuelvo a mi casa […] seguido, pero como quiera siento miedo cuando ando sola o
cuando veo a los [militares]. Y ya que soy más grande veo que también mi papá, mi mamá y mis hermanos
andan con miedo también. Antes […] todos vivíamos bien, pero después todo cambió, mis hermanos están
muy tristes en la escuela, los otros niños se ríen de nosotros […], mis hermanos chiquitos casi no se juntan
ni juegan con otros niños, mi hermano Colosio que ahora ya está grandecito hasta se ha peleado con otros
niños por lo que dicen de mi mamá”, declaración rendida ante fedatario público por Noemí Prisciliano
Fernández, supra nota 68, folio 1495. Por su parte el señor Prisciliano Sierra manifestó: “[d]espués cuando
mi hija Noemí terminó la primaria se fue a estudiar su educación secundaria a la ciudad de Ayutla, porque
sentíamos que era peligroso le pudiera pasar algo y lo mismo hicimos con Ana Luz”, declaración rendida ante
fedatario público por el señor Prisciliano Sierra, supra nota 66, folio 1503.
134
Noemí Prisciliano Fernández declaró: “estaba muy nerviosa porque no hablaba casi nada de español
entonces. Todo eso fue muy difícil porque nadie más nos ayudaba y como que no nos creían lo que había
pasado y nos trataban mal por no hablar español”, declaración rendida ante fedatario público por Noemí
Prisciliano Fernández, supra nota 68, folio 1494.
135
Peritaje psicosocial realizado por la señora Correa González, supra nota 113, folio 1618.
136
Peritaje psicosocial realizado por la señora Correa González, supra nota 113, folio 1619.
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