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156. En esta línea, la Corte reconoce que un rasgo distintivo de la mayoría de los Estadosparte
de la Convención es el desarrollo de una política pública e institucionalidad que garantizaa las
personas que así lo requieran y en todas las etapas del proceso el derecho intangible a la defensa
técnica en materia penal a través de las defensorías públicas 218, promoviendo de este modo la
garantía de acceso a la justicia para las personas más desaventajadas sobre las que
generalmente actúa la selectividad del proceso penal. Así, la Asamblea General de la OEA ha
afirmado “la importancia fundamental que tiene el servicio de asistencia letrada gratuita para la
promoción y protección del derecho de acceso a la justicia de todas las personas, en particular de
aquellas que se encuentran en una situación especial de vulnerabilidad” 219. La institución de la
defensa pública, a través de la provisión de servicios públicos y gratuitos de asistencia jurídica
permite, sin duda, compensar adecuadamente la desigualdad procesal en la que se encuentran
las personas que se enfrentan al poder punitivo del Estado, así como la situación de
vulnerabilidad de las personas privadas de libertad, y garantizarles un acceso efectivo a la justicia
en términos igualitarios 220.
157. Sin embargo, la Corte ha considerado que nombrar a un defensor de oficio con el sólo
objeto de cumplir con una formalidad procesal equivaldría a no contar con defensa técnica, por lo
que es imperante que dicho defensor actúe de manera diligente con el fin de proteger las
garantías procesales del acusado y evite así que sus derechos se vean lesionados 221 y se
quebrante la relación de confianza. A tal fin, es necesario que la institución de la defensa pública,
como medio a través del cual el Estado garantiza el derecho irrenunciable de todo inculpado de
delito de ser asistido por un defensor, sea dotada de garantías suficientes para su actuación
eficiente y en igualdad de armas con el poder persecutorio. La Corte ha reconocido que para
cumplir con este cometido el Estado debe adoptar todas las medidas adecuadas 222. Entre ellas,
contar con defensores idóneos y capacitados que puedan actuar con autonomía funcional.
158. En el mismo sentido, el perito Binder sostuvo que el derecho de defensa comprende un
carácter de defensa eficaz, oportuna, realizada por gente capacitada, que permita fortalecer la
defensa del interés concreto del imputado y no como un simple medio para cumplir formalmente
con la legitimidad del proceso. Por ende, cualquier forma de defensa aparente resultaría violatoria
de la Convención Americana. En esta línea, resaltó que “[l]a relación de confianza debe ser
resguardada en todo lo posible dentro de los sistemas de defensa pública [por lo que d]eben
existir mecanismos ágiles para que el imputado pueda pedir que se evalúe el nivel de su defensa
y [n]ingún defensor público puede subordinar los intereses de su defendido a otros intereses
sociales o institucionales o a la preservación de la `justicia´” 223.
159. En esta línea y más allá del diseño institucional y orgánico propio de cada país, la
Asamblea General de la OEA ha instado a los Estados a que “adopten acciones tendientes a que
los defensores públicos oficiales cuenten con presupuesto adecuado y gocen de independencia,
218
Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México,
Nicaragua, Paraguay, Panamá, Perú, República Dominicana y Uruguay.
219
Resolución AG/RES. 2656 (XLI-O/11), Garantías para el acceso a la justica. El rol de los de los defensores
públicos oficiales, 7 de junio de 2011, párr. 3.
220
Cfr., mutatis mutandi,Caso Vélez Loor Vs. Panamá. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 23 de noviembre de 2010. Serie C No. 218, párr. 132, y Caso Argüelles y otros Vs. Argentina, supra, párr.
177.
221
Cfr. Caso Cabrera García y Montiel Flores Vs. México, supra, párr. 155.
222
Cfr. Caso Chaparro Álvarez y Lapo Íñiguez Vs. Ecuador, supra, párr. 159, y Caso Cabrera García y Montiel Flores
Vs. México, supra, párr. 155.
223
Peritaje rendido ante fedatario público por Alberto M. Binder el 8 de abril de 2015 (expediente de prueba, tomo
VII, affidávits, folio 2409).