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tiraron al suelo, empezaron a garrotearme con el garrote policial en la espalda, en las piernas
y las plantas de los pies, me pateaban la cabeza y con la bota me raspaban la parte del cuero
cabelludo de mi cabeza, mientras estaba boca abajo, después me alzaron la cabeza
derramándome gas lacrimógeno en la cara y ojos, no podía respirar y tuve que forzar los hilos
que tenía mi boca para poder respirar […] después de esta larga tortura [un] Teniente […] me
encerró en una pequeña celda llamada la Discoteca […] luego me tiraron el polvo de gas
lacrimógeno en mi cuerpo y alrededor de la celda [el cual produce una] terrible sofocación […]
pocas horas después llegó un guardia homosexual el cual me propuso […] que si tenía
relación sexual con él me enviaría a otro lugar […] y por haberme negado me empezó a
garrotear propinándome una tremenda paliza y sacó un envase de polvo que no sé que era y
me lo regó en la espalda y en mis partes íntimas, luego puso un poco en un papel y con un
lápiz que cargaba en el bolsillo lo envolvió en el polvo y me introdujo por mi ano casi dos
centímetros ese extraño material en la parte interior de mi recto con la parte del borrador del
lápiz, ese polvo me ardía como fuego‖.
233.
Durante la audiencia pública el señor Vélez Loor declaró en forma detallada que:
[…a]l momento que fui detenido […] la policía abrió fuego con fusiles […], me obligaron a
tirarme al piso, se acercaron, se pararon en mis brazos, me hicieron abrir mis brazos en
forma de cruz en el piso, se pararon en mis manos abiertas sobre la palma de mi mano, y me
despojaron de mis pertenencias. Posteriormente a eso, me sacaron mis zapatos, mis
calzados, me pusieron unos grilletes en mis brazos y en mis pies y me obligaron a caminar
descalzo […] hasta un pequeño cuartel de la población Nueva Esperanza de la Provincia del
Darién. […] Lo que hicieron después [fue] colgarme de un poste […] de mi brazo derecho
donde yo permanecí casi ocho horas […].
[En la Cárcel Pública de La Palma,] todos los presos que estaban por situación migratoria
[tomaron la] decisión [… de] hacer una huelga pacífica, tomados de las manos hacia afuera
en un momento que nos sacaron, [y] en eso llega un montón de policías y empiezan a
arrastrarnos de los pies, como estábamos agarrados empezaron a darnos garrotazos, palazos,
[…] y en esa golpiza que nos dieron a mí me rompieron el cráneo […].
[En el marco de una huelga de hambre en el Centro Penitenciario La Joyita] el 1 de junio [de
2003] me costuré mi boca [… en respuesta,] me llevaron al pabellón 12 de máxima
seguridad, caminando, alejado de los demás pabellones […], entonces un policía […] dijo:
‗tráigame ese para acá, ¿por qué te has cosido la boca?‘. Bueno, yo no hablaba nada porque
tenía mi boca cosida, en ese momento me empiezan a regarme gas en mi cara, yo me veo
obligado a forzar mis labios, se me desgarraron mis labios para poder respirar, y me sangré
todo, y de allí me sacan la ropa […] me dejaron desnudo y me pusieron mis esposas, […] en
los pies[, lo acostaron en el piso y] empiezan a caminar en una forma circular, primeramente
dando golpes con unos garrotes gruesos sobre las plantas de los pies, y al regreso venían
caminando por las espaldas de los detenidos desnudos y destapando botellas de gas
lacrimógeno y regándola en los cuerpos desnudos y tirándoles agua […], era desesperante,
era como fuego en la piel. De allí otra vez rotaron y lo hacían virar boca arriba y venían
caminando por las barrigas […] De allí […], me llevaron a un cuartito que lo conocen ‗la
discoteca‘ [… y] me siguieron regando ese polvo […] de allí me encerraron en un pabelloncito
[…] ahí me siguen regando gas, viene un policía con burla, riéndose, y me dice: ‗¿ah quieres
tener sexo conmigo?‘ Y riéndose, […], me golpea con sus botas, entonces, allí me inserta con
un lápiz por el lado del borrador polvo por mi ano, y me da patadas […]260.
234. La Corte observa que, tras ser deportado a la República de Ecuador (supra párr.
95), el señor Vélez Loor denunció ante organismos estatales de su país haber sido objeto
de actos de torturas y malos tratos tanto en la Cárcel Pública de La Palma como en el
Centro Penitenciario La Joyita261. Específicamente, dirigió una comunicación a la Comisión
260
Declaración rendida por Jesús Tranquilino Vélez Loor en la audiencia pública celebrada ante la Corte
Interamericana el 25 de agosto de 2010.
261
Refirió haber sido detenido en la Provincia del Darién por autoridades del Estado panameño; quienes lo
ataron de pies y manos y lo condujeron hasta la población de Metetí; que en la Cárcel Pública de La Palma
realizó una huelga de hambre como protesta y fue torturado en represalia; en el Pabellón 6 del Centro
Penitenciario La Joyita realizó una huelga de hambre en el marco de la cual se cosió la boca; lo enviaron al
pabellón número 12 de máxima seguridad, y fue objeto de tortura física y psicológica.