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13. Respecto a la urgencia, la Corte observa que se presentó información que indica que
actualmente la señora B. se encuentra estable y estaría respondiendo al tratamiento médico
que actualmente se le está brindando (supra Considerando 8). No obstante lo anterior, el
Tribunal resalta que el 2 de mayo de 2013 el médico tratante de la señora B. dictaminó que
“a pesar de que la paciente se encuentra estable de su enfermedad, […] debido a los
cambios fisiológicos propios del embarazo aunado a la historia natural de la enfermedad de
base, podría presentarse crisis en cualquier momento, volviéndose impredecible en qué
instante presentará una emergencia médica”. En similar sentido, la sentencia de 28 de
mayo de 2013 de la Sala de lo Constitucional recalcó que “el que la señora [B.]. se
encuentre estable en este momento no implica que el riesgo implícito en su cuadro clínico –
el cual ha sido catalogado como grave y excepcional– haya desaparecido, pues el
comportamiento impredecible de la enfermedad de base que adolece –LES– y los cambios
biológicos que su cuerpo podría experimentar durante las últimas etapas del proceso de
gestación en el que se encuentra incrementan la probabilidad de que las complicaciones
médicas que la referida señora sufrió durante su primer embarazo u otras se presenten”.
Precisamente el hecho de que no se pueda predecir si la señora B. continuará estable o si
en cualquier momento puede producirse una crisis que le generé una emergencia médica
comprueba que es urgente y necesario tomar medidas que impidan afectar sus derechos a
la vida y a la integridad personal. Además, el paso del tiempo podría tener una incidencia
en el riesgo de la vida e integridad de la señora B., teniendo en cuenta que la misma Sala
Constitucional constató que “el expediente clínico” indica que “a medida que avance la edad
gestacional la paciente puede padecer de una exacerbación del LES y las complicaciones
obstétricas mencionadas, siendo dicho cuadro clínico agravado por la anencefalia fetal que
provocaría otras afecciones” y que la Organización Panamericana de la Salud indicó que “los
cambios fisiológicos propios del proceso gestacional pueden acelerar y agravar la
enfermedad” de la señora B. e, incluso, “provocar una serie de complicaciones obstétricas
que ya estuvieron presentes en su primer embarazo, entre estas la preeclampsia”.
14. Con relación al alegado daño irreparable que podría producirse en caso de que no se
tomen las medidas necesarias, la Corte destaca que los médicos tratantes de la señora B.
han concluido que su enfermedad encontrándose embarazada de un feto con “anencefalia,
anomalía mayor, incompatible con la vida extrauterina” podría conllevar riesgos en su
salud, tales como hemorragia obstétrica grave, agravamiento del lupus, empeoramiento de
su falla renal, pre eclampsia grave y formas complicadas de la misma como crisis
hipertensiva, hemorragia cerebral, trombosis arterial y venosa, tromboembolismo
pulmonar, infecciones post parto o muerte materna (supra Considerando 8). Además del
daño físico que podría producirse en la señora B., el Tribunal resalta que también se estaría
poniendo en peligro su salud mental. En efecto, la Corte destaca que en la documentación
que fue adjuntada a la presente solicitud se encuentran algunas manifestaciones de
voluntad realizadas por la señora B. en relación con su situación. En particular, la señora B.
ha manifestado ante los medios de comunicación que: “yo quiero vivir… si yo quiero vivir,
por mi otro hijo que tengo. Yo pienso que como este niño lastimosamente viene malo, y se
va a morir, entonces deberían de sacarlo… porque mi vida corre riesgo” 20. Asimismo, el 7 de
mayo de 2013 el Instituto de Medicina Legal en su dictamen manifestó que “[e]n lo que se
refiere al estado emocional de la examinada, ésta se encuentra, según lo refiere ella misma,
sometida a presión ya que se la ha dicho que su vida se encuentra en riesgo de muerte si
no se decide a “sacarle el niño””. Además, se indicó que “[e]l estado emocional de la
examinada se ve afectado también por el sentimiento que existe en ella sobre la posibilidad
de sufrir la consecuencia de una pena de prisión”. Agregó que “[o]tra situación que provoca
tensión en la examinada es su necesaria separación de la familia dado que actualmente se
encuentra internada en el centro hospitalario”. El Instituto de Medicina Legal concluyo que
“[e]stas situaciones han dado lugar a la aparición de una sintomatología psicosomática
20
Nota de prensa titulada “Yo quiero vivir, por mi otro hijo… si este viniera bien, arriesgaría mi vida”
publicado en el “elfaro.net” de 23 de abril de 2013 (expediente de solicitud de medidas provisionales, tomo I,
anexo 9).