2
5.
Sin embargo, existe una dimensión particular, a mi entender de gran trascendencia
sustantiva para la tutela de los derechos, que dispone expresamente el propio artículo 25.1 del
Pacto de San José, sobre la necesidad de la existencia de “un recurso sencillo y rápido” o bien
“cualquier otro recurso efectivo” que “ampare [a la persona] contra actos que violen sus
derechos fundamentales reconocidos por la Constitución, la ley o la presente Convención”. El
derecho a la protección judicial que ampare derechos fundamentales de naturaleza nacional o
convencional constituye un elemento integrador de los derechos para la tutela de los mismos en
el ámbito nacional, teniendo un efecto importante en el modelo de control de constitucionalidad y
convencional que adopten los Estados nacionales y en su eficacia. Por esta razón se le debe dar
al derecho a la protección judicial un tratamiento autónomo que permita entender sus alcances.
6.
En este sentido, si el Tribunal Interamericano hubiese desarrollado esta dimensión del
artículo 25.1 de la Convención Americana, muy probablemente hubiese declarado violado dicho
precepto de forma autónoma, evitando subsumir las consecuencias en la violación del artículo
8.2.h) como se realiza en la Sentencia3 declarando la no violación al artículo 25, lo que además
repercute en las reparaciones y justa indemnización de la víctima4, en términos del artículo 63.1
del Pacto de San José5.
7.
Al respecto, es cierto que existe una interdependencia e interrelación entre los derechos
de la Convención Americana. En el presente caso, particularmente entre el derecho al debido
proceso establecido en el artículo 8 (que el Pacto de San José denomina “Garantías Judiciales”) y
el derecho a la “protección judicial” prevista en el artículo 25; de tal manera que, en general,
todo recurso tiene que realizarse con el respeto de las garantías mínimas del debido proceso, y
de ahí la interconexión entre los artículos 8 y 25, como lo ha establecido y desarrollado la línea
jurisprudencial del Tribunal Interamericano. Sin embargo, no debe olvidarse que cada derecho en
el Pacto de San José fue previsto como un derecho autónomo, con una dimensión y alcances
propios, que permiten desarrollos interpretativos individualizados, que abona en el entendimiento
y configuración del núcleo esencial de cada derecho para lograr una mayor protección de las
personas a través de estándares regionales, a la vez que estos avances contribuyen para
clarificar las obligaciones estatales para su pleno respeto.
8.
De ahí que estimo que en el caso concreto pudo haberse diferenciado el derecho a recurrir
el fallo ante una instancia superior (art. 8.2.h), con el diverso derecho a un recurso que ampare
derechos fundamentales de fuente nacional o convencional. Esta visión del derecho a la garantía
de los derechos, tal como está literalmente previsto en el artículo 25 de la Convención
Americana, cumple una función de integración de los derechos fundamentales de fuente nacional
y convencional para su adecuada protección en un modelo de ejercicio del control de
convencionalidad.
9.
En el caso que nos ocupa, la vigente Constitución de Suriname contempla una Corte
Constitucional, que no se había establecido en el momento de los hechos (y que sigue sin
establecerse hasta ahora), de ahí que no se hayan desarrollado los recursos correspondientes de
su competencia; lo que evidentemente, en el caso, generó incertidumbre jurídica sobre el
mecanismo y el órgano que protegiera de manera efectiva los derechos fundamentales ante los
planteamientos de constitucionalidad y convencionalidad esgrimidos, lo que pudo haber llevado al
Tribunal Interamericano a declarar la inconvencionalidad por omisión al violarse el artículo 25 de
la Convención Americana, en relación con los artículos 1.1 y 2 de la misma, en tanto no se
3
Párr. 119 de la Sentencia.
4
El párr. 151 de la Sentencia respecto del artículo 25 señala: ”En virtud de ello, el Tribunal no ordenará ninguna
medida de reparación en ese sentido”.
5
Artículo 63.1. Cuando se decida que hubo violación de un derecho o libertad protegidos en esta Convención, la
Corte dispondrá que se garantice al lesionado en el goce de su derecho o libertad conculcados. Dispondrá asimismo, si
ello fuera procedente, que se reparen las consecuencias de la medida o situación que ha configurado la vulneración de
esos derechos y el pago de una justa indemnización a la parte lesionada. (Cursiva añadida).
Seleccionar párrafo de destino3
Conectar a un párrafo
Connect to an entity
Disable highlights
Añadir a la tabla de contenidos