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Son necesarios programas de prevención para que otros niños no tengan la misma
experiencia. Son igualmente importantes medidas simbólicas de reparación.
b)
Peritaje de Christian Salazar Volkmann, experto en derechos del niño
Hay una amplia desprotección social de los niños en Guatemala. Generalmente este
país se disputa en América Latina los últimos lugares en cuanto a alfabetismo y
educación básica, salud y desnutrición y trabajo infantil. Por otra parte, existe una
situación de desprotección legal: la legislación para menores vigente en el país viola
la Convención sobre los Derechos de los Niños.
Existe un índice de analfabetismo aproximado del 30% de la población. Sólo el 84%
de los niños en edad escolar se inscriben en primaria y no todos ellos terminan. Los
niveles de inversión estatal en la educación pública son de los más bajos de América
Latina. Igualmente, los índices de nutrición son muy bajos, lo que es muy
preocupante, porque los daños en el cerebro y en el desarrollo físico y psicológico del
niño en los primeros años a causa de la mala nutrición, son irreversibles. Según
datos recientes, en Guatemala el 34% de los niños de entre 7 y 14 años trabajan, lo
que repercute en su educación.
En Guatemala casi todas las adopciones son internacionales y extrajudiciales, es
decir, no hay ningún control estatal sobre ellas. El Fondo de Naciones Unidas para la
Infancia (en adelante “UNICEF”) ha detectado una serie de irregularidades. Un
estudio de dicho organismo demuestra que la gran mayoría de los niños que son
adoptados viene de casa-cunas o de familias. Los abogados que tramitan las
adopciones pagan a mujeres para cuidar a los bebés, quienes generalmente tienen
menos de 18 meses. La Misión de Naciones Unidas para la Verificación de los
Derechos Humanos en Guatemala (en adelante “MINUGUA”) ha tenido conocimiento
sobre la existencia de redes de tráfico de niños e indica, en su Informe sobre la niñez
de 2000, que se sigue incumpliendo con el deber jurídico del Estado de prevenir,
investigar y sancionar los delitos relacionados con el tráfico de niños.
Estos ejemplos de desatención a los derechos de los niños revelan dos cuestiones:
primero, que casos como el de Bosques de San Nicolás son tal vez expresiones
extremas de una negligencia estructural para con los derechos de los niños y,
segundo, que el número de niños que está en riesgo de “callejización” ante esta
negligencia social en Guatemala es muy alto; las familias y los niños de la población
en estado de pobreza, que es más del 80% del total de la población, están en riesgo.
Generalmente los niños de la calle mantienen algún vínculo con su familia y con gran
frecuencia aportan económicamente a ésta. Además hay alta fluctuación, es decir,
que continuamente ingresan y salen niños de la calle, lo cual permite creer que el
número de niños y adolescentes con experiencia callejera es muy alto. Según un
informe gubernamental del año 1999, los niños de la calle tienen tres problemas
fundamentales: maltrato (dentro de su familia y por fuerzas de seguridad del
Estado), drogadicción y desatención estatal de sus necesidades. Y estos niños
revelan muy claramente sus deseos en ese informe: todos quieren estudiar, jugar,
aprender un oficio y trabajar.
Es difícil establecer en Guatemala qué sucede cuando los niños de la calle llegan a
cierta edad, por ejemplo a los 18 años o a otras edades similares. Un porcentaje de
jóvenes realmente tratan de salir de la calle a toda costa. Hay un grupo de niños y
adolescentes que ingresan en programas de reintegración de organizaciones de la
sociedad civil, donde se logra una reincorporación a la familia y algún puesto de