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en el bienestar y desarrollo psíquico y emocional de las hijas, atendida sus edades, la
eventual confusión de roles sexuales que puede producírseles por la carencia en el hogar de
un padre de sexo masculino y su reemplazo por otra persona del género femenino,
configura una situación de riesgo para el desarrollo integral de las menores [de edad]
respecto de la cual deben ser protegidas”142.
124. Tratándose de la prohibición de discriminación por orientación sexual, la eventual
restricción de un derecho exige una fundamentación rigurosa y de mucho peso143,
invirtiéndose, además, la carga de la prueba, lo que significa que corresponde a la autoridad
demostrar que su decisión no tenía un propósito ni un efecto discriminatorio144. Esto es
especialmente relevante en un caso como el presente, teniendo en cuenta que la
determinación de un daño debe sustentarse en evidencia técnica y en dictámenes de
expertos e investigadores en aras de establecer conclusiones que no resulten en decisiones
discriminatorias.
125. En efecto, es el Estado el que tiene la carga de la prueba para mostrar que la
decisión judicial objeto del debate se ha basado en la existencia de un daño concreto,
específico y real en el desarrollo de las niñas. Para ello es necesario que en las decisiones
judiciales sobre estos temas se definan de manera específica y concreta los elementos de
conexidad y causalidad entre la conducta de la madre o el padre y el supuesto impacto en el
desarrollo del niño. De lo contrario, se corre el riesgo de fundamentar la decisión en un
estereotipo (supra párrs. 109 y 111) vinculado exclusivamente a la pre-concepción, no
sustentada, de que los niños criados por parejas homosexuales necesariamente tendrían
dificultades para definir roles de género o sexuales.
126. La jurisprudencia de algunos países, así como numerosos informes científicos, se han
referido a esta temática con claridad. Por ejemplo, la Suprema Corte de Justicia de la
Nación de México, en su sentencia de 2010 sobre el derecho de las parejas homosexuales a
adoptar menores de edad, consideró relevante que los demandantes no sustentaron
empíricamente, con base en documentos o análisis científicos, una supuesta afectación del
interés superior del niño en estos casos. Por el contrario, la Suprema Corte tomó en cuenta
los estudios existentes sobre el impacto de la orientación sexual en el desarrollo del niño y
142
Sentencia de la Corte Suprema de Justicia de Chile de 31 de mayo de 2004 (expediente de anexos a la
demanda, tomo V, folio 2672).
143
Cfr. T.E.D.H., Karner Vs. Austria, (No. 40016/98), Sentencia de 24 de julio de 2003. Final, 24 de octubre
de 2003, párr. 37 (“very weighty reasons would have to be put forward before the Court could regard a difference
in treatment based exclusively on the ground of sex as compatible with the Convention”), y T.E.D.H., Caso Kozak,
supra nota 100, párr. 92.
144
Cfr. T.E.D.H, Caso E.B, supra nota 99, párr. 74 (The Court observes, moreover, that the Government, on
whom the burden of proof lay […], were unable to produce statistical information on the frequency of reliance on
that ground according to the – declared or known – sexual orientation of the persons applying for adoption, which
alone could provide an accurate picture of administrative practice and establish the absence of discrimination when
relying on that ground); Caso D.H. y otros Vs. República Checa, (No. 57325/00), Sentencia de 13 de noviembre de
2007, párr. 177 (As to the burden of proof in this sphere, the Court has established that once the applicant has
shown a difference in treatment, it is for the Government to show that it was justified); Caso Orsus y otros Vs.
Croacia, (No. 15766/03), Sentencia de 16 de marzo de 2010, párr. 150 (discrimination potentially contrary to the
Convention may result from a de facto situation. Where an applicant produces prima facie evidence that the effect
of a measure or practice is discriminatory, the burden of proof will shift on to the respondent State, to whom it falls
to show that the difference in treatment is not discriminatory); Caso Andrejeva Vs. Letonia, (No. 55707/00),
Sentencia de 18 de febrero de 2009, párr. 84 (Lastly, as to the burden of proof in relation to Article 14 of the
Convention, the Court has held that once the applicant has shown a difference in treatment, it is for the
Government to show that it was justified); Caso Serife Yigit Vs. Turquía, (No. 3976/05), Sentencia de 2 de
noviembre de 2010, párr. 71 (As to the burden of proof in this sphere, the Court has established that once the
applicant has shown a difference in treatment, it is for the Government to show that it was justified), y Caso Muñoz
Díaz Vs. España, (No. 49151/07), Sentencia de 8 de marzo de 2010, párr. 50.