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l) Testimonio de Maureen Antoinette Herman, funcionaria de PROJOVEN
La organización no gubernamental PROJOVEN funciona en el Paraguay desde el año
2000, y la testigo trabaja con adolescentes de alto riesgo y en conflicto con la ley
desde septiembre del año 1996.
La organización realizó tareas de capacitación a adolescentes infractores en el
Instituto, en el pabellón de menores en Emboscada (cuando los menores fueron
trasladados posteriormente a los incendios ocurridos en el Instituto) y en el Centro
Educativo de Itauguá. Asimismo, realizaban visitas ocasionales y daban seguimiento
a varios casos, cuando los adolescentes reclamaban falta de comunicación con sus
defensores y/o sus familias.
En el 2001 llevaron a cabo una serie de talleres en el Instituto. En esta época casi
siempre recibieron el apoyo de las autoridades para entrar en la institución y trabajar
con los reclusos. Sin embargo, uno de los impedimentos de su trabajo dentro del
Instituto fue la falta de personal de la Institución para acompañarlos en el patio
donde desarrollaban los talleres.
Además, de cuarenta reclusos con quienes
trabajaron, la mayoría estaba bajo los efectos de la marihuana. “Las condiciones de
vida en el [Instituto] claramente fueron inhumanas; la infraestructura fue totalmente
inadecuada [e] insalubre para la población, y esto presentó una situación de
inminente peligro para los reclusos.”
Asimismo, la administración del Instituto fue muy precaria, desde la falta de un
sistema de archivos para datos sobre los adolescentes hasta los procedimientos
aplicados en situaciones cuando las vidas de los adolescentes estaban en peligro. A
los funcionarios les faltaba la capacitación necesaria para garantizar la seguridad de
los reclusos y prevenir las violaciones de los derechos de los adolescentes
infractores. “Sin exagerar, […] lo tendría que describir como una guerra civil,
constantemente sumergidos en conflicto interno entre reclusos y de reclusos con
autoridades, más específicamente con los guardias.” Su grupo entraba asumiendo
que sus vidas estaban en peligro y aceptando ese riesgo.
Si no fuera por el incendio, el Instituto estaría funcionando hoy. El cierre de la
institución fue necesario.
Sin embargo, el cierre forzado no produjo grandes
cambios en las condiciones de vida de los adolescentes privados de su libertad en el
Paraguay. Itauguá es mucho mejor y es apto para la población, pero siguen las
mismas fallas en la Dirección y hay pocas diferencias en las condiciones de vida.
Los cambios legislativos son muy positivos. Sin embargo, faltan los mecanismos para
la implementación de estas legislaciones. El proceso de implementación va a ser
lento, debido a que hay cierta resistencia por parte de jueces que no están de
acuerdo con las medidas alternativas.
m) Testimonio de María Vilma Talavera de Bogado, funcionaria del
Ministerio de Educación y Cultura
El Centro de Educación de Jóvenes y Adultos no. 118 se ubicaba en el Instituto
“Panchito López” y funcionaba con tres docentes del Ministerio de Justicia y Trabajo.
Desconoce cómo fue el funcionamiento del centro educativo dentro del Instituto
porque sólo tuvo acceso a la información del funcionamiento luego de su traslado al
Centro Educativo Itauguá.