Entre las acepciones que comprende el sentido corriente de la palabra “general”,
que son las mismas en el época de la suscripción de la Convención y aún hoy, se
hayan las de “común, frecuente, usual” y “común a todos los individuos que
constituyen un todo, o a muchos objetos, aunque sean de naturaleza diferente” y
entre los significados de los términos “en general” están los de “en común,
generalmente” y “sin especificar ni individualizar cosa alguna.”
Para mejor comprensión de esos términos, tal vez puede ser útil evocar sus
antónimos, tal como se entendían a la época de la Convención 21 y se entienden en
la actualidad, es decir, los términos “particular”, que significa “propio y privativo de
algo, o que le pertenece con singularidad”, “especial, extraordinario, o pocas veces
visto en su línea”, “singular o individual, como contrapuesto a universal o general”;
“singular”, cuyas acepciones son “solo (único en su especie)”, “extraordinario, raro
o excelente”; e“inusual”, que implica “no usual, infrecuente”.
Asimismo, teniendo presente la regla del “contexto de” los términos 22, habría que
agregar que, dado que las expresiones “y, en general” que emplea la disposición
que se comenta, se vinculan a la obligación de “proteger por ley” el derecho de
“toda persona… a que respete su vida”, lo que dispone dicha norma es que ello
debe ser “a partir de la concepción” de la “persona” de que se trate.
A su vez y según la regla de interpretación del “objeto y fin” de la Convención, cual
es el respeto de los derechos y humanos y garantizar su libre y pleno ejercicio 23, y
del propio artículo 4.1 de la misma, que es el respeto a la vida , las referidas
palabras “y, en general” deben ser entendidas en tal perspectiva, es decir, con
“efecto útil” a tal propósito, de modo que efectivamente contribuyan al objeto y fin
general perseguido y no que constituyan una excepción a ello ni menos, en
particular, una negación del derecho a la vida.
A este respecto procede tener presente que en la Conferencia Especializada
Interamericana sobre Derechos Humanos que aprobó la Convención, tres países
propusieron, a los efectos de que no se prohibiera el aborto, la eliminación, en el
artículo 4.1, de la frase “y, en general, a partir del momento de la concepción”,
propuesta que, empero, fue rechazada, quedando así esa frase, por decisión
adoptada por la mayoría de los Estados participantes en la mencionada
Conferencia, incorporada en la citada disposición 24. Es decir, es a todas luces
evidente que se quiso ampliar o no dejar lugar a duda alguna de que la protección
que por ley se debe dar al derecho de toda persona a que se respete su vida, lo
debe ser aún cuando se encuentre como concebido o no haya nacido aún.
En consecuencia, dicha frase fue establecida para permitir que la protección que
por ley se debe dar al derecho de “toda persona… a que se respete su vida” “a
partir de la concepción”, lo sea también para el no nacido aún. En otras palabras,
esa protección debe ser “común” para el nacido y el que no es aún,
consecuentemente, no procede hacer distinción, en este aspecto, entre ellos,
21
Idem.
22
Art. 32.1 de la Conv. de Viena.
23
Art. 1.1 de la Convención ya citado.
24
Párrs. 203 a 205.