señalamientos sobre acciones tendientes a proteger al Vicerrector luego de la muerte de
Paola (infra párrs. 63, 65 y 137).
52.
El 11 de diciembre de 2002, la Inspectora del curso de Paola le envió una citación
a la madre de ésta, para que la señora Albarracín se presentara al Colegio al día
siguiente 41. Según la declaración de la Inspectora, I.M., dicha citación se debió a que
una semana antes la adolescente había faltado a clases, y porque la Inspectora General
encontraba a la niña frecuentemente en el bar o en el patio en horas de clase, sin
permiso 42.
53.
El jueves 12 de diciembre de 2002, mismo día de la citación y dos días después
de cumplir 16 años de edad, estando en su casa, entre las 10:30 hs. y las 11:00 hs.
Paola ingirió unas pastillas, denominadas coloquialmente “diablillos” (supra párr. 1), que
contienen fósforo blanco. Luego se dirigió al colegio. En el camino informó a sus
compañeras lo que había hecho, y cuando llegó al colegio la llevaron a la enfermería.
Pasado el mediodía, la Inspectora General fue avisada de la situación, y acudió a la
enfermería, donde instó a Paola a orar a Dios. También el Vicerrector y el médico del
colegio se acercaron a la enfermería. Según declaraciones de sus compañeras, éstas
llamaron a la madre de Paola, quien logró llegar a la institución educativa cerca de 30
minutos después, acompañada de dos personas, para luego conducir a Paola en un taxi
(que habría sido llamado por las autoridades del colegio), al Hospital Luis Vernaza, donde
le efectuaron un lavado de estómago. Al no haber mejoría, Paola fue trasladada a la
Clínica Kennedy 43.
41
Cfr. Comunicación de la parte peticionaria de 14 de octubre de 2014 (expediente de prueba, anexo 1
al Informe de Fondo, fs. 6 a 110) e Historia clínica (expediente de prueba, anexo 3 al Informe de Fondo, fs.
115 a 135).
42
Cfr. Declaración de la Inspectora del curso de 7 de enero de 2003 (infra párr. 62). Ver también la
declaración de la Inspectora General de 3 de enero de 2003 (infra párr. 62), y la comunicación de la parte
peticionaria de 14 de octubre de 2014.
La acusación formal de 12 de junio de 2003 (infra párr. 70) narra los hechos en forma acorde a lo
expresado, al igual que la denuncia del señor Guzmán Bustos de 17 de diciembre de 2002 (infra párr. 59). En
el mismo sentido, obra la declaración, dada en el ámbito interno, de E.T (infra párr. 65). Constan indicaciones
sobre otras circunstancias de los sucesos narrados. Así, un informe policial de 3 de febrero de 2003 (infra nota
a pie de página 59) indicó que “Paola ingirió los diablillos con la comida antes de ir al colegio y lo hizo en la
sala frente al televisor sentada en una silla plástica roja”. Una de las compañeras de colegio de Paola que
declaró el 31 de enero de 2003 (infra párr. 65) indicó que cuando llevaron a Paola a la enfermería del colegio,
allí “no hacían nada” para “ayudar[la]”, sino que “la hacían conversar” hasta que llegó la madre. Al respecto,
la declaración de la Inspectora General (infra párr. 62) señaló que ella le dijo a Paola que si creía en Dios debía
pedirle perdón, y que oraron juntas estando en la enfermería del colegio. En el testimonio de 28 de enero de
2003 (infra párr. 65), la madre de Paola señaló que su hija había perdido el curso previo, a pesar de haber
solicitado la ayuda del Vicerrector, quien, a su vez, no pudo lograr la “ayuda” de la profesora de matemáticas
a tal efecto. La señora Petita Albarracín explicó que pidieron al Rector que Paola pudiera inscribirse para
permanecer en el colegio pese a haber perdido el año, lo que sí se logró. La señora Albarracín también expresó
que la Inspectora General del colegio, en octubre de 2003, le comunicó que Paola entraba muy seguido a la
oficina del rectorado, y que luego Paola le contó (a la señora Albarracín) que era cierto, y que lo hacía para ir
a tomar agua. La señora Albarracín señaló que el día 12 de diciembre de 2002 tenía que ir al colegio, porque
había sido citada, pero ese día, antes del momento en que iba a acudir a la cita, recibió una llamada del colegio
en la que le comunicaron que Paola había ingerido “diablillos”. Expresó que entonces fue al colegio, en
compañía de una amiga y un sobrino, y encontró a Paola en una camilla, encontrándose presentes la Inspectora
General, el Vicerrector y el médico del colegio. Manifestó que su hija la abrazó y le pidió perdón, y que el
Vicerrector le dijo “señora, no es de abrazo ni de llanto, coja a su hija y llévesela al hospital”, lo que así hizo:
salió caminando con Paola y la trasladó en taxi al hospital Luis Vernaza, donde estuvo hasta las 18:00 hs.,
siendo luego trasladada a la Clínica Kennedy, donde falleció al día siguiente. La señora Albarracín señaló
también que al día siguiente una periodista la llamó, diciéndole que una compañera de colegio de Paola le
había dicho que ésta había estado embarazada del Vicerrector. En esa declaración la señora Albarracín señaló
que el 12 de diciembre de 2002 recibió el llamado del colegio cerca de las 13:00 hs. Luego, en la audiencia
pública (supra párr. 10), indicó que fue entre las 14:00 hs. y las 14:30 hs. Las declaraciones de enero de 2003
43
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