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contrario, la aplicación de una medida cautelar que afecte la libertad personal y el
derecho de circulación del procesado sería lo mismo que anticipar una pena a la
sentencia, lo cual contradice principios generales del derecho universalmente
reconocidos140.
130. En el presente caso, la primer decisión judicial en que no se autorizó al señor
Canese a salir del país fue emitida el 29 de abril de 1994 (supra párr. 69.53),
aproximadamente un mes después de dictada la sentencia de primera instancia. La
Corte observa que, con respecto al requisito de necesidad en una sociedad
democrática, el Estado señaló que la restricción al derecho de circulación impuesta al
señor Canese buscaba “asegurar la sujeción del infractor al proceso” (supra párr.
112.a), lo cual pareciera indicar que la restricción impuesta a la presunta víctima
durante ocho años y casi cuatro meses se debió a que las autoridades judiciales
estimaban que existía un peligro de fuga del señor Canese.
131. Es preciso analizar si la restricción de salir del país impuesta al señor Canese
fue necesaria para asegurar que éste no evadiera el proceso y su eventual
responsabilidad penal. Con respecto a los elementos que podrían haber incidido en
la posibilidad de que el señor Canese se diera a la fuga, la Corte observa que: a) en
lo que respecta a la gravedad del delito y la severidad de la pena, el señor Canese
fue condenado en segunda instancia por el delito de difamación a una pena de dos
meses de penitenciaría y a una multa de dos millones novecientos nueve mil noventa
guaraníes; b) se encuentra probado que la presunta víctima ofreció caución personal
y caución real y comprobó su arraigo en el Paraguay; y c) inclusive el Presidente y el
Secretario General de la Comisión Bicameral de Investigación de Ilícitos del Congreso
Nacional remitieron una comunicación al juez de la causa solicitándole que, al
resolver uno de los pedidos de autorización de salir del país del señor Canese,
tuviera en cuenta que la Comisión Bicameral consideraba conveniente que aquel
acompañara a la delegación de la Comisión que viajaría al Brasil en junio de 1994 e
indicó que el señor Canese regresaría al Paraguay conjuntamente con la delegación
de la Comisión Bicameral, “debiendo descartarse cualquier hipótesis que el mismo
desee ausentarse definitivamente del país con el fin de eludir el juicio al cual está
siendo sometido” (supra párr. 69.55); sin embargo, dicho permiso no fue concedido
por el juez de la causa. Por otra parte, la Corte estima que la referida restricción
devino con el tiempo innecesaria ya que, durante los ocho años y casi cuatro meses
en que fue aplicada, en reiteradas ocasiones a partir de mayo de 1997 le fueron
otorgados permisos de salir del país al señor Canese y éste siempre regresó al
Paraguay e incluso presentó escritos a las autoridades judiciales comunicándoles de
su regreso (supra párr. 69.62 a 69.65), lo cual denota que éste no eludiría su
responsabilidad penal en caso de ejecutarse la condena. Con base en las anteriores
consideraciones, la Corte concluye que la restricción de salida del país impuesta al
señor Canese durante ocho años y casi cuatro meses no cumplió con el requisito de
necesidad en una sociedad democrática, en contravención a lo dispuesto en el
artículo 22.3 de la Convención.
c)
Requisito de proporcionalidad en una sociedad democrática
140
Cfr. Caso Suárez Rosero. Sentencia de 12 de noviembre de 1997. Serie C No. 35, párr. 77.
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