14. Alegan que la segunda “oleada” de desplazamiento colectivo se produjo esa misma tarde, al iniciarse el operativo militar en la comunidad de Puente América en las riberas del Atrato. Alegan que los hombres armados ordenaron a los afrodescendientes que habitaban la zona que la abandonaran en 24 horas y dejaron inscripciones en las que se leía: “Vivan los paracos del Chocó y Córdoba” “A/C muerte a la guerrilla y sapos”. 15. Los peticionarios alegan que el 26 de febrero de 1997, hacia las 13:10 horas, cerca de 150 civiles que portaban brazaletes del Batallón Voltigeros de la XVII Brigada del Ejército y de la Infantería de Marina, llegaron al caserío de Bijao en el río Cacarica, disparando sus armas. Al escuchar las detonaciones, algunos miembros de la comunidad salieron en estampida hacia la parte montañosa del terreno, encontrándose con unidades del operativo militar que tenían rodeado el caserío. Durante 20 minutos los hombres armados dispararon sus fusiles y lanzaron granadas a los techos de las casas, mientras que otros saqueaban viviendas, tiendas y graneros. También ametrallaron los motores fuera de borda de la comunidad e incineraron una planta de energía eléctrica. 16. Los peticionarios alegan que hacia las 13:30 hs. los hombres armados obligaron a los miembros de la comunidad a reunirse en la escuela donde les informaron que tenían tres días para abandonar sus tierras. Al ser interrogados por el motivo del desalojo respondieron que esa era la orden que tenían y que “si no desocupan en esos tres días no respondemos por lo que fuera a pasar.” 17. Los peticionarios alegan que al día siguiente, el 27 de febrero de 1997, los hombres armados torturaron y decapitaron a Marino López Mena. Los peticionarios alegan que los efectivos militares y paramilitares patearon repetidas veces la cabeza de Marino López simulando jugar un partido de fútbol, tras lo cual invitaron a los miembros de la comunidad de Bijao que presenciaron estos hechos, a participar del juego. 18. Los peticionarios alegan que en horas de la mañana de ese mismo día, el 27 de febrero de 1997, hombres armados con insignias del Batallón Voltigeros de la Brigada XVII y de las ACCU, ingresaron a la comunidad Bocas del Limón, sobre el río Peranchito, y ordenaron a los afrodescendientes abandonar su territorio por 15 días, diciendo que en Turbo los esperaba la Policía Nacional. Señalan que mientras se adelantaba la reunión, los hombres armados quemaron una pequeña tienda del “Comité de Mujeres” de la comunidad y dos casas. También habrían saqueado bienes comunitarios tras lo cual dejaron inscripciones en las paredes de las casas con dibujos de calaveras en las que se leía “muerte a guerrilleros ATT A.C.C.U. El Buey”. Antes de partir, los hombres armados habrían advertido “si nos encontramos a alguien por acá después de cuatro días, le mochamos la cabeza”. 19. Los peticionarios alegan que a los tres primeros desplazamientos de las comunidades de Bocachica, Teguerré, Villa Hermosa, Bijao-Cacarica, El Limón, Quebrada Bonita y Barranquilla se sumaron los de los restantes poblados. Para el 28 de febrero de 1997 se contabilizaban cerca de 2.500 personas desplazadas del Territorio del Cacarica hacia Turbo, Bocas del Atrato y Panamá. Muy pocos habitantes decidieron quedarse en la Cuenca del Cacarica. 20. Los desplazados que decidieron refugiarse en Turbo fueron, en un principio, trasladados por unidades policiales en volquetas y en vehículos de tracción animal. Un altísimo porcentaje se concentró en el coliseo deportivo donde durante varios meses permanecieron en condiciones infrahumanas de hacinamiento. Por su parte, las comunidades de Bijao, Puente América, La Honda y El Limón que no pudieron dirigirse a Turbo, se refugiaron en Bocas del Atrato donde se albergaron inicialmente en un salón de la escuela. Quienes intentaron regresar al Cacarica se encontraron con un retén paramilitar en La Loma. Otro grupo de 250 desplazados –en su mayoría niños, niñas y mujeres— llegaron a la frontera con Panamá tras 15 días de travesía por la selva, durante la cual varios padres se separaron de sus hijos y algunos niños se perdieron en la espesura. Los peticionarios alegan que este grupo fue ilegalmente deportado en abril de 1997 y devuelto a Colombia en la localidad de Bahía Cupica. 4

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