3
8.
En este orden de cosas, conviene que la impunidad que traen consigo las
normas sobre amnistía se limite en la mayor medida posible, a efecto de que aquéllas
alcancen los objetivos que legítimamente pretenden, sin que ello menoscabe o soslaye
el respeto a los derechos humanos, cuya violación no puede considerarse como un
recurso legítimo en las contiendas internas. Las leyes de amnistía se hallan en el cruce,
tan complejo y delicado, entre la lucha contra la impunidad y el propósito de promover
la reconciliación nacional (cfr. Progress report on the question of the impunity of
perpetrators of human rights violations, prepared by Mr. Guissé and Mr. Joinet,
pursuant to Sub-Commission resolution 1992/23. E/CN.4/Sub.2/1993/6, párr. 1).
En recientes estudios sobre la materia se sostiene que el Derecho internacional
reprueba la exoneración penal con respecto a graves violaciones a los derechos
humanos (cfr. Ambos, Kai, Impunidad y Derecho penal internacional. Trad. Marcela
Anzola Gil. Biblioteca Jurídica Diké, Medellín, Colombia, 1997, p. 284).
No sobra recordar que en la “Declaración y Programa de Acción de Viena”, aprobados
por la Conferencia Mundial de Derechos Humanos, el 25 de julio de 1993, se hizo notar
que dicha Conferencia veía “con preocupación la cuestión de la impunidad de los
autores de violaciones de derechos humanos”, y por ello alentó los trabajos de la
Comisión de Derechos Humanos y la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y
Protección a las Minorías “por examinar todos los aspectos de la cuestión” (Declaración
y programa de acción de Viena. A/CONF:157/23, párr. 91), entre los que figura el
análisis de las diversas modalidades o categorías que es posible establecer en el
conjunto de las leyes sobre amnistía expedidas en años recientes.
9.
Con frecuencia se presenta a las leyes de amnistía, genéricamente, como
medidas conducentes al restablecimiento de la paz o de transición hacia ella.
Contribuye al esclarecimiento de esta cuestión el deslinde que se puede y se debe
hacer entre las disposiciones de amnistía, tomando en cuenta diversos factores
relevantes: circunstancias en que se dictan, forma de adoptarlas y eficacia que
revisten. En este sentido, cabe distinguir entre las llamadas “autoamnistías”, expedidas
en favor de quienes ejercen la autoridad y por éstos mismos, y las amnistías que
resultan de un proceso de pacificación con sustento democrático y alcances razonables,
que excluyen la persecución de conductas realizadas por miembros de los diversos
grupos en contienda, pero dejan abierta la posibilidad de sancionar hechos gravísimos,
que ninguno de aquellos aprueba o reconoce como adecuados. Las normas de la
primera categoría han sido severamente cuestionadas (cfr., por ejemplo, Norris,
Robert E., Leyes de impunidad y los derechos humanos en las Américas. Una respuesta
legal, en “Revista IIDH”, no. 15, enero-junio 1992, esp. pp. 109 y ss.).
10.
En los principios propuestos en el anexo al Informe final revisado acerca de la
cuestión de la impunidad de los autores de violaciones de los derechos humanos
(derechos civiles y políticos), que preparó el Sr. Louis Joinet, por encargo de la
Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección a las Minorías, de la
Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, se advierte lo siguiente:
“Incluso cuando tengan por finalidad crear condiciones propicias para alcanzar un
acuerdo de paz o favorecer la reconciliación nacional, la amnistía y demás medidas de
clemencia se aplicarán” dentro de ciertos límites, y entre éstos figura: “a) Los autores
de delitos graves conforme al derecho internacional no podrán beneficiarse de esas
medidas mientras el Estado no cumpla las obligaciones” que tiene en el sentido de
“investigar las violaciones, adoptar medidas apropiadas respecto de sus autores,
especialmente en la esfera de la justicia, para que sean procesados, juzgados y