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de que hemos tomado conocimiento, se agregan tantos otros que, si bien no hayan sido
sometidos a nuestro juicio, son de conocimiento público y notorio. En regímenes represivos,
violaciones graves de derechos humanos fueron ordenadas por el propio Estado 18, y, "en
muchos casos, el Estado mismo sancionó leyes de manera que tales actos no fueran ilegales al
momento de su comisión", y creó "obstáculos adicionales" para la persecución de sus
perpetradores 19. En el crimen de Estado, marca presencia "la intención dolosa (el dolo
entendido como el grado más grave de la culpa)" 20. Esas prácticas no han ocurrido sólo en
nuestra región, sino en todas partes del mundo.
21.
En el continente europeo, por ejemplo, la era stalinista, por ejemplo, el Estado
promovió, con esmerada eficiencia, una "política explícita de ilegalidad institucionalizada", que
conllevó a cerca de 17 a 20 millones de personas asesinadas por motivos políticos, o
sometidas a "las más crueles condiciones de encarcelamiento, deportación y detención" 21. En
el corazón del continente europeo, el Holocausto reveló el mal absoluto, los extremos de la
maldad humana, un crimen de Estado que constituyó una de las páginas más horrendas de la
historia universal, sobre la cual muchos evitan hablan (habiendo hoy día inclusive los llamados
"revisionistas" históricos que buscan descaracterizarla). Más recientemente, la política serbia
de "limpieza étnica" incluido "asesinatos indiscriminados de civiles desarmados, algunos de
ellos tan atroces como pasar por encima de niños con camiones; la violación masiva y
sistemática de mujeres; torturas y humillaciones; desplazamientos de poblaciones enteras; y
destrucción de propiedad" 22.
22.
En los crímenes de Estado hay no sólo aquiescencia, sino también planificación por
parte de las autoridades estatales, y acción ilícita por parte de múltiplos perpetradores de
violaciones graves de los derechos humanos y de sus colaboradores. En el continente africano,
el genocidio de Ruanda de 1994, al contrario de lo que algunos piensan, no fue una "guerra
étnica espontánea", sino más bien un genocidio deliberadamente incitado, un crimen de
Estado, que contó con la complicidad de un gran número de perpetradores, responsables
colectiva y conjuntamente por las atrocidades cometidas 23. El aparato de exterminio montado
dejó a miles y miles de seres humanos en la más completa indefensión.
18
.
Para una crítica penetrante y devastadora de la así-llamada raison d'État, cf. Ernst Cassirer, El
Mito del Estado, México, Fondo de Cultura Económica, 1996 (reed.), pp. 7-352; y sobre la "criminalidad
internacional" de la guerra, cf. N. Politis, Les nouvelles tendances du Droit international, Paris, Libr.
Hachette, 1927, pp. 126-127.
19
.
C.S. Nino, Juicio al Mal Absoluto, Buenos Aires, Emecé Ed., 1997, p. 231.
20
.
G. Arangio-Ruiz, "Séptimo Informe sobre la Responsabilidad de los Estados", ONU/CDI doc.
A/CN.4/469, del 09.05.1995, p. 21, párr. 49.
21
.
Ibid., p. 43.
22
.
Ibid., p. 50.
23
.
J.E. Álvarez, "Crimes of States/Crimes of Hate: Lessons from Rwanda", 24 Yale Journal of
International Law (1999) pp. 367, 400 y 467; la incitación al genocidio provino sobre todo a través de la
Radio Televisión Libre des Mille Collines (RTLM); ibid., p. 423.