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no las mataran, en ese momento los soldados se dirigieron a las mujeres, y
les dijeron: “No lloren mujeres, allí viene el diablo y se las lleva” (…). Y en el
momento en que los soldados se dirigieron a las mujeres que estaban
histéricas, la declarante se arrastró hasta un palito pequeño de manzana
montés (…), y con él apenas se cubría, así pasó toda la tarde, viendo que al
grupo de mujeres que iban con ella, las metieron en la casa de ISRAEL
MARQUEZ y las ametrallaban, y luego también vio cuando llevaron al último
grupo de mujeres y las mataron ametrallándolas. El último grupo de mujeres
que llevaron, ya iban con niños a eso de las siete de la noche, quienes
también fueron ametralladas46.
64.
Muchas de las mujeres jóvenes, antes de ser asesinadas, fueron llevadas a
los alrededores del caserío, especialmente a los cerros “El Chingo” y “La Cruz”, donde
miembros del ejército las violaron sexualmente. Según el informe de Tutela Legal del
Arzobispado, varios efectivos militares expresaron que durante la conducción del operativo
en El Mozote, habían violado a muchas mujeres jóvenes antes de matarlas47.
65.
Los cuerpos de todas las personas asesinadas fueron apilados en varias
viviendas, donde fueron quemados por los soldados. Al momento de prender fuego a “la
ermita” había personas lesionadas aún con vida, pues se pudieron escuchar los gritos y
lamentos48.
66.
Como se indicó, Rufina Amaya hacía parte del grupo de mujeres
concentradas y durante la masacre logró esconderse y huir49. Estando escondida pudo
46
Declaración de Rufina Amaya Vda. de Márquez ante la Oficina de Tutela Legal del Arzobispado de 10
de octubre de 1990. (Anexo a la petición inicial de 30 de octubre de 1990). La declaración de la señora Rufina
Amaya también fue referida en un reporte del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana
José Simeón Cañas (IDHUCA). Ver: Reporte del IDHUCA. Consideraciones sobre la impunidad a propósito de la
masacre del El Mozote. Número 451 de 7 de noviembre de 1990.
47
Tutela Legal del Arzobispado. Las ejecuciones masivas en el caserío El Mozote y otros sitios aledaños.
23 de julio de 1992 (Anexo A al escrito de los peticionarios de 11 de noviembre de 2002).
48
Tutela Legal del Arzobispado. Las ejecuciones masivas en el caserío El Mozote y otros sitios aledaños.
23 de julio de 1992 (Anexo A al escrito de los peticionarios de 11 de noviembre de 2002).
De acuerdo a la narración de Rufina Amaya: “A esa hora cuando terminaron de matar a toda la gente
adulta, que fueron como cuatrocientas personas, le dieron fuego a la ermita, a la casa de ISIDRA CLAROS, JOSE
MARIA MARIA MARQUES y la de ISRAEL MARQUES, que todas estaban llenas de muertos”.
Ver. Declaración de Rufina Amaya Vda. de Márquez ante la Oficina de Tutela Legal del Arzobispado de 10
de octubre de 1990. (Anexo a la petición inicial de 30 de octubre de 1990). La declaración de la señora Rufina
Amaya también fue referida en un reporte del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana
José Simeón Cañas (IDHUCA). Ver: Reporte del IDHUCA. Consideraciones sobre la impunidad a propósito de la
masacre del El Mozote. Número 451 de 7 de noviembre de 1990.
49
Rufina Amaya declaró su vivencia en los días siguientes a la masacre en los siguientes términos:
La declarante enterraba la cara para llorar amargamente la muerte de sus hijos, y la enterraba para que los
soldados no escucharan su llanto. En esos momentos la declarante no sentía ningún dolor físico, solamente el
gran dolor que sentía en su corazón que no dejaba que le pasara ni agua.
(…)
El dieciséis de diciembre del mismo año, la declarante escuchó la voz de dos niñas conocidas, de una señora
llamada Matilde, residente en (sic) caserío Jocote Amarillo, Cantón Guacamaya, Jurisdicción de Meanguera,
Morazán. Por lo cual a declarante salió al camino de la casa donde ellas vivían, para que la vieran y entonces,
fue viéndola las niñas, se asustaron y le gritaron a la mamá diciéndole: “Mamá allá está Rufina”, entonces la
señora MATILDE DEL CID (…) se dirigió a donde estaba la declarante y le preguntó por su familia porque los
hermanos de dicha señora residían en el Caserío El Mozote, a lo que contestó la declarante: “Yo creo que toda
la gente murió porque hasta mis niños me los han matado”, entonces ambas mujeres su pusieron a llorar, y
luego la señora MATILDE, se la llevó a la declarante para una cueva donde se estaban (sic) refugiando esa
familia49.