detuvieron a su otro hermano, Luis Deras García50, y lo trasladaron a las instalaciones
de la DNI en El Progreso, donde fue golpeado e interrogado sobre el paradero de
Herminio Deras García51. Posteriormente, fue esposado en la parte posterior del vehículo
y trasladado a San Pedro Sula. Al llegar a las instalaciones de la DNI, lo llevaron a una
celda, le colocaron repetidas veces una bolsa de hule sobre su cabeza hasta que
presentara signos de asfixia52; mientras le preguntaban por el paradero de su hermano.
Además, fue golpeado en el estómago y las costillas, y no se le permitió ir al baño ni
ingerir alimentos53.
52.
Tras la detención de Luis Deras García, sus familiares Domingo Deras Henríquez,
Eustaquia García Alvarado e Irma Deras García se apersonaron en distintas instalaciones
de la policía y la DNI a fin de conocer su paradero, sin que se les diera información al
respecto. Luego se trasladaron a la casa de Herminio Deras García y Otilia Flores Ortiz,
donde encontraron alrededor de 20 agentes armados que hacían guardia en la casa, y
tenían la residencia como centro de operaciones. Al ser informados por Lorena Deras
Flores, de 11 años, y su hermano Herminio Deras Flores, de 7 años, sobre la captura de
su madre Otilia Flores Ortiz (infra párr. 53), intentaron entrar en la casa, pero los
agentes lo impidieron. Domingo Deras Henríquez reclamó la actitud de los agentes y
ante sus reclamos, lo sacaron a empellones. Lo mismo hicieron con Eustaquia García
Alvarado, quien solicitaba que la dejaran quedarse con sus nietos Lorena y Herminio
Deras Flores.
53.
Otilia Flores Ortiz fue detenida el 26 de noviembre de 1981, a las 4:00 p.m., por
los efectivos del Tercer Batallón de Infantería, agentes de la DNI y la policía, quienes la
obligaron a sentarse en un sillón de su residencia mientras trataban de dar con el
paradero de su esposo. Al no lograrlo, fue trasladada, junto a su hermana Elba Flores
Ortiz, quien se encontraba en la residencia, a las celdas de la DNI en San Pedro Sula,
donde fueron interrogadas varias veces para conocer la ubicación de Herminio Deras
García. Posteriormente, a Otilia y Elba Flores Ortiz les amarraron los pies y manos, las
vendaron y las trasladaron al cuartel policial de Casamata en Tegucigalpa, donde las
pusieron en fila y simularon que las fusilarían. En el autobús, las hermanas Flores iban
acostadas en los asientos, mientras en el asiento del lado, agentes armados les
apuntaban en forma permanente.
54.
Cuando llegaron al cuartel policial de Casamata, no se les permitió tomar agua 54,
ni ingerir alimentos, y cada hora el interrogador hacía sonar un arma para infundirles
temor55. Las hermanas Flores permanecieron en esas instalaciones desde la noche del
sábado 26 de noviembre hasta el día lunes 28 de noviembre de 1981. Al volver a la casa,
las hermanas Flores encontraron a Lorena y Herminio Deras Flores traumatizados y
nerviosos, y a la hija recién nacida de Elba Flores Ortiz, llorando. Sus hijas e hijo habían
Luis Deras García tenía 23 años y es el hermano menor de Herminio Deras García.
Luis Deras García subrayó que en las celdas de la DNI fue “torturado salvajemente”.
52
Según Luis Deras García y los representantes, esta consistía en “una práctica de tortura conocida
como `la capucha´”.
53
Al respecto, Luis Deras García indicó que estuvo preso allí tres días y que: lo “tenían aislado, después
de que me torturaban nunca me dieron agua ni comida, mis necesidades las hacía ahí”.
54
Otilia Flores relató: “a mí me vino la menstruación, me llevaban a cambiarme a un cuarto que no
tenía puertas […] nunca nos dieron ni nos ofrecieron en esos tres días ni agua”. Declaración de Otilia Flores
Ortiz, supra.
55
Según Otilia Flores, “al llegar a Tegucigalpa, [les] encerraron en una celda, llena de lodo porque en
ese tiempo llovía, hacía mucho frío, […] estuvi[eron] tres días así, amarradas, vendadas, sin comer, sin beber
agua, cuando llega[ron] a Tegucigalpa [..]pusieron en fila [a] todos los que íba[n] […], sonaban sus armas
como que [las] iban a ametrallar, un acoso sicológico tremendo que no lo h[a] podido superar […] Pens[ó] que
no iba a volver a ver [a sus]hijos”. Declaración de Otilia Flores Ortiz, supra.
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