13
38.
En concordancia con lo anterior, en su Tercer Informe sobre la Situación de
los Derechos Humanos en la República de Guatemala –resultado de la mencionada visita- la
CIDH destacó en el capítulo relativo a la desaparición forzada de personas que si bien
durante el proceso de convulsión interna en Guatemala recibió numerosas denuncias sobre
violación a los derechos humanos en perjuicio de prácticamente todos los sectores de la
sociedad guatemalteca, dentro de las principales víctimas se encontraban “los dirigentes de
las organizaciones políticas de oposición, los sindicalistas, los profesores y estudiantes
universitarios, los trabajadores, los maestros, el campesinado y los religiosos”28.
39.
En el mencionado informe, la CIDH hizo referencia además al modus operandi
de las desapariciones forzadas en Guatemala. Conforme a testimonios de personas que
habían logrado escapar de situaciones de detención y de testigos presenciales de actos de
secuestro y de capturas en domicilios, centros de trabajo y en lugares públicos, la CIDH
estableció elementos característicos y coincidentes que permitieron determinar ciertas
etapas en los operativos de desapariciones forzosas, que pueden reseñarse, en lo pertinente,
del siguiente modo: (a) las detenciones pueden producirse en el domicilio de la víctima o en
la vía pública, en este último caso se llevan a cabo con mayor despliegue de personal
operativo vestido de civil o uniformado, siempre fuertemente armado; (b) la persona
capturada es conducida a diferentes lugares de detención no oficiales, generalmente
ubicados en establecimientos militares, sin ser informada de las razones de su detención, ni
sobre el lugar donde se encuentra consignada; (c) grupos de personas llevan a cabo el
interrogatorio del detenido mediante maltratos, amenazas, empellones y frecuentes golpes;
(d) los maltratos y las torturas forman parte del método de casi todos los interrogatorios y
parecen ser aplicados con fines intimidatorios, de ablandamiento y de persuasión para
obtener confesiones; y (e) salvo casos muy excepcionales, quien es materia de acciones de
secuestro o capturas especiales en Guatemala está, desde el principio, condenado a
muerte29.
40.
De otro lado, uno de los rasgos más resaltantes de la política
contrainsurgente del Estado de Guatemala durante el periodo del conflicto fue el papel de la
inteligencia militar, la cual constituyó “el eje conductor de una política de Estado que
aprovechó el escenario del enfrentamiento armado para controlar a la población, a la
sociedad, al Estado y al propio Ejército”30. Según el informe de la CEH, la Inteligencia en
Guatemala fue diseñada y dirigida en sus operaciones esencialmente por dos organismos: la
Sección de Inteligencia del Ejército o la Dirección de Inteligencia del Estado Mayor de la
Defensa Nacional, conocida como la G-2; y una unidad del Estado Mayor Presidencial,
conocida popularmente como La Regional o El Archivo31. Por otro lado, la Policía Nacional y
la Guardia de Hacienda actuaron como cuerpos operativos de la Inteligencia del Ejército,32
dentro de los cuales fueron creadas unidades especiales con el objetivo de encargar tareas
específicas. Este es el caso de la Brigada de Operaciones Especiales (en adelante “BROE”)
creada en 1978, dentro de la Policía Nacional, para realizar funciones antimotines en la
capital y cuyos agentes se alega llevaron a cabo la detención de Edgar Fernando García.
28
CIDH, Tercer Informe Sobre la Situación de los Derechos Humanos en la República de Guatemala,
OEA/Ser.L/V/II.66, aprobado el 3 de octubre de 1985, Capítulo II: Desaparición forzada de personas, párr. 2.
Disponible en: http://www.cidh.oas.org/countryrep/Guatemala85sp/Cap.2.htm.
29
CIDH, Tercer Informe Sobre la Situación de los Derechos Humanos en la República de Guatemala,
1985, Cap. II, párr. 21.
30
CEH, Guatemala Memoria del Silencio, Tomo II, Capítulo 2, Título III: La Inteligencia, pág. 75.
31
CEH, Guatemala Memoria del Silencio, Tomo II, Capítulo 2, Título III: La Inteligencia, pág. 83.
32
CEH, Guatemala Memoria del Silencio, Tomo II, Capítulo 2, Título III: La Inteligencia, pág. 93.