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Secretaría de 24 de mayo de 2010 (supra Visto 8). En esta comunicación la Comisión
Interamericana señaló que:
a)
“toma[ba] muy en consideración [sic] la nota de la CIJP [que se adjuntó
como anexo] de 29 de mayo de 2010 mediante la cual da respuesta detallada al
requerimiento del Tribunal”. La Comisión “reitera[ba] lo manifestado en su
solicitud de medidas provisionales, así como en su nota de 4 de mayo de 2010
[supra Visto 6]”, y manifestó que “sin perjuicio de lo anterior” sólo “deseaba
resaltar algunos puntos”;
b)
según lo informado por la CIJP, ésta cuenta con “equipos permanentes en
terreno (Bajo Atrato, Putumayo, Buenaventura, Meta y Cauca)”, así como con los
equipos: “jurídico, psicosocial, de comunicaciones, administrativo y de
coordinación con sede principal en Bogotá”, y que estos equipos acompañan
permanentemente a los equipos en terreno. Específicamente, la Comisión señaló
que “[e]n total, 56 individuos integran la [CIJP]”. Al respecto, anexó una lista con
los nombres y los “equipos” a los cuales pertenecen dichas personas;
c)
la situación de amenazas y seguimientos contra la organización se ha
trasladado a la sede principal de Bogotá, lo que hace previsible “la concreción de
un ataque contra su sede o contra sus miembros en dicha ciudad”. El equipo
jurídico y coordinador “adelanta acciones de denuncia y de exigencia a nivel
nacional e internacional” y “son el referente visible de la labor de la organización”.
Las denuncias realizadas por la CIJP han “desatado una cadena de persecución y
hostigamientos en contra de [sus] miembros […] que se ha concretado en
secuestros, planes de desaparición, amenazas contra la vida e integridad y
judicializaciones de varios de sus miembros, así como una campaña de
desprestigio y estigmatización”. La “composición y forma de trabajo de la [CIJP],
incluida la labor de acompañamiento en zonas de alta conflictividad, así como la
identificación estigmatizada de dicha organización como contraria al gobierno y a
los paramilitares, hacen que se encuentren en una situación de alto riesgo”. En
algunas ocasiones “[las] amenazas se han dirigido hacia algunos miembros
particulares de dicha organización, tales como Danilo Rueda, Abilio Peña, el Padre
Alberto y Jimy Jansasoy [sic], así como contra los miembros del equipo del Bajo
Atrato, Debeiba, Naya y Putumayo”. De esta forma, “si bien algunos de los
miembros de la [CIJP] tienen un nivel extraordinario de riesgo, los demás
miembros de la organización tienen también un riesgo elevado en sí mismo”. La
“campaña de estigmatización, las amenazas, las actividades de inteligencia
ofensiva realizadas por el DAS, los ataques públicos realizados por funcionarios
del Estado [… y] los planes para atentar contra la organización”, la mayoría de las
veces son dirigidos “en contra de la [CIJP] como organización”.
Las
investigaciones relacionadas con los hechos que dieron origen a las mediadas
cautelares y a la solicitud de estas medidas “no avanzan”, mientras que “los
esquemas de protección no se han implementado efectivamente”, y
d)
se refería al “contexto geográfico en el cual los miembros de la [CIJP]
hacen su trabajo, [a]l contexto político en cuanto a los señalamientos en su
contra, [a]l contexto de hostigamiento en cuanto a los seguimientos, vigilancia e
informes del DAS respecto de sus labores, [y a]l contexto de presunta
desprotección en cuanto a la falta de medidas efectivas de protección y la falta de
investigación […]”, en virtud de lo cual la Comisión reiteraba su solicitud de
medidas provisionales.