14. A continuación, señalan los peticionarios que en un tiroteo sucedido en las cercanías del
caserío Guayabillas, la familia de Manuel Antonio Bonilla se habría separado de algunas
personas con quienes venía huyendo, quedándose con los niños Ricardo Abarca Ayala, de 13
años, y su hermana Ester Abarca, de 6 años.
15. Relatan que después de tres días de caminar, la familia Bonilla y los niños Bonilla y Ayala
llegaron a las cercanías de la Quebrada Seca, y que ante la falta de alimentos, decidieron
quedarse a comer caña de azúcar y descansar un poco; mientras tanto, la hermana y los
padres del niño Manuel Antonio Bonilla decidieron seguir caminando, manifestando a los que
se quedaban, que los esperarían más adelante; sin embargo, a medida de que iban avanzando
y al darse cuenta de que se dirigían hacia donde estaban los soldados, se escondieron por un
tiempo. Señalan los peticionarios que mientras tanto, el grupo de personas que se había
quedado a comer caña decidió ocultarse en la Quebrada Seca, donde fueron descubiertos por
efectivos militares, quienes los rodearon y abrieron fuego, asesinando a algunas de las
personas, logrando escapar otras y capturando a 6 de ellas, 3 de las cuales fueron dejadas
libres, llevándose consigo a la señora María Esperanza Alvarado y a los niños Manuel Antonio
Bonilla Osorio y Ricardo Ayala Abarca, de quienes desde entonces se desconoce su paradero.
16. En este sentido, señalan los peticionarios que la desaparición de Manuel Antonio Bonilla
Osorio y Ricardo Ayala Abarca se dio en medio de un conflicto armado interno muy severo
dentro de El Salvador, y específicamente, durante la ejecución de un operativo militar de gran
envergadura. De hecho, indican los peticionarios que después de la ejecución del mencionado
operativo, las familias que habitaban en el Departamento de San Vicente continuaron siendo
víctimas de persecución y represión por parte de las fuerzas militares de El Salvador.
17. Señalan los peticionarios que las personas no pudieron siquiera acudir a un abogado
porque se encontraban escondidas, tratando de salvar sus vidas y las de los hijos que
permanecían con ellos. En este sentido, manifiestan que los familiares de las víctimas no
habrían acudido a denunciar las violaciones porque seguían huyendo de operativos militares e
insurgentes, y por el miedo de que al denunciar los hechos, los vincularían con simpatizantes
de la guerrilla; además, indican que las autoridades no tenían la capacidad de procesar las
quejas. Por lo anterior, según los peticionarios, era evidente que al momento de la
desaparición de los niños, no se podía acceder a un recurso adecuado para encontrar su
paradero. En resumen, manifiestan los peticionarios, las familias no pudieron emprender la
búsqueda de los niños desaparecidos ya que dichas familias temían por sus vidas.
18. Asimismo, alegan los peticionarios que en ese entonces, la administración de justicia
operaba al margen de la protección de los derechos de las víctimas, principalmente en los
casos cuya responsabilidad correspondía directamente al Estado.
19. Por otra parte, los peticionarios señalan que en los listados de víctimas identificados por
fuentes indirectas se encuentran los casos de Ricardo Ayala Abarca y Manuel Antonio Bonilla,
que han sido calificados como homicidios ocurridos el 18 de agosto de 1982 6; lo anterior indica
que aunque no acudieron directamente a la Comisión de la Verdad, los familiares sí realizaron
gestiones ante otros organismos para denunciar que ambos niños fueron víctimas de acciones
de parte de la Fuerza Armada en El Salvador.
20. Apuntan los peticionarios que teniendo un poco más de información y habiendo recobrado
la confianza en los tribunales salvadoreños, las señoras Petronila Abarca Alvarado, madre de
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Para soportar tal argumento, los peticionarios envían el Tomo II, #6 “Lista de Víctimas presentadas a la Comisión de
la Verdad, C. Fuente Indirecta”, págs. 16 y 20, del Informe de la Comisión de la Verdad para El Salvador, Naciones
Unidas, Salvador, Nueva York. Al respecto, esta Comisión observa que según la Comisión de la Verdad, los niños
Bonilla y Ayala fueron asesinados el 18 de agosto de 1982; pero por otro lado, los peticionarios han sostenido
sistemáticamente que fue el 19 de agosto de ese año cuando Manuel Antonio Bonilla Osorio junto con su familia y
otras personas, entre ellas Ricardo Ayala, se habrían desplazado de su comunidad, ante la inminente ejecución del
operativo que se realizaría en el Departamento de San Vicente.
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